Pável Guzmán/Noticias y Debate M3

Zacapu, Mich., 30 de junio, 2020.- La Matanza de Tóxcatl dio origen a la mal llamada “Noche triste”, en la cual los españoles fueron expulsados y derrotados por el pueblo mexica, sublevados por la brutalidad de los conquistadores, que posteriormente fueron llamados por los mexicas como popolocas (bárbaros).

“Las azoteas se erizaron de arcos y lanzas y la laguna se cubrió de canoas en pelea. Los conquistadores huyeron en desbandada, perseguidos por una tempestad de flechas y piedras, mientras aturdían la noche los tambores de la guerra, los alaridos y las maldiciones. Estos heridos, estos mutilados, estos moribundos que Cortés está contando ahora, se salvaron pasando por encima de los cadáveres que sirvieron de puente: cruzaron a la otra orilla pisando caballos que se habían resbalado y hundido y soldados muertos a flechazos y pedradas o ahogados por el peso de las talegas llenas de oro que no se resignaban a dejar” (Galeano Eduardo, Memoria del Fuego). 

“De los nuestros, tanto más morían, cuanto más cargados iban de ropa y de oro y joyas…  por manera que los mató el oro y murieron ricos” (López de Gómara Francisco, Historia de las conquistas de Hernando Cortés).

En el devenir histórico, un mito bastante arraigado, es el árbol de la noche triste o árbol de la derrota, el cual no es citado por ninguna fuente primaria, no se encuentra documentado. En las Cartas de relación escritas por Cortes describe su huida de Tenochtitlan y arribo a Tacuba, donde se supone se encuentra el árbol, de la siguiente manera:

“Me fui en la rezaga peleando con los indios hasta llegar a una ciudad que se dice Tacuba, que está fuera de la calzada, de que Dios sabe cuánto trabajo y peligro recibí; porque todas las veces que volvía sobre los contrarios salía lleno de flechas viras y apedreado, porque como era agua de la una parte y de otra, herían a su salvo sin temor. A los que salían a tierra, luego volvíamos sobre ellos y saltaban al agua, así que recibían muy poco daño si no eran algunos que con los muchos se tropezaban unos con otros y caían y aquellos morían. Y con este trabajo y fatiga llevé toda la gente hasta la dicha ciudad de Tacuba” (Cortés Hernán, Segunda carta de Relación).

Sin embargo, en ninguna de las partes, menciona algún árbol de la noche triste, por su parte el soldado español Bernal Díaz describe sobre este acontecimiento: 

“Volvamos a Pedro de Alvarado, que como Cortés y los demás capitanes le encontraron de aquella manera y vieron que no venían más soldados, se le saltaron las lágrimas de los ojos. Dijo Pedro de Alvarado que Juan Velázquez de León quedó muerto con otros muchos otros caballeros” (Díaz Bernal, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España).

En este libro, se precisan las lágrimas de los españoles a consecuencia de la derrota recibida, pero no se menciona en ninguna parte al árbol en cuestión. Una explicación al arraigo de este mito la proporciona Eduardo Matos Moctezuma:

Bien sabemos cómo, en no pocas ocasiones, una idea va extendiéndose a lo largo del tiempo y acaba por creerse que un determinado suceso tuvo lugar, aunque no existan datos para sustentarlo. Éste puede ser el caso” (¿Lloró cortés en el “árbol de la noche triste?”, Matos Eduardo).

En el anterior marco, diversos políticos, demuestran su ignorancia histórica y oportunismo al trasplantar “descendientes” del árbol bajo el cual dicen que lloró Cortés, sin embargo, dicho árbol no existe en las fuentes primarias, lo que deja ver su falta de documentación y arribismo político.

Sin embargo, más allá del mito del “árbol de la noche triste”, el hecho histórico concreto, es que el 30 de julio de 1520, representa la Noche de la Victoria para el pueblo mexica y la Noche Triste para los invasores españoles.  

#NocheTriste #NocheDeLaVictoria

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