Danesda Suárez/Noticias y Debate M3

Colombia,  15 de noviembre, 2019.-Tengo un profesor que cuando lo fui a visitar llevando este libro bajo el brazo me dijo: “mijita a usted sí que le gusta leer tochos” se refiere a que él nunca ha entendido mi gusto por los clásicos y en especial los clásicos rusos, considera que esa literatura es ajena a nuestra actual realidad latinoamericana y que no me aporta nada en el desarrollo de mi intelecto; me contó que cuando joven militó en la JUCO (Juventud Comunista) vio la obra de teatro inspirada en el libro varias veces y que ahora se le tornaba una obra odiosa de profundo corte marxista.

Maximo Gorki se inspiró en una historia real para escribir; Anna Kirílovna Zalómova fue la madre de Piotr Zalómov un obrero metalúrgico que fue arrestado en una manifestación anti zarista en Ivánovo y que se hizo reconocida por integrar de forma activa la causa revolucionaria de su hijo convirtiéndose en una combatiente dentro del movimiento que buscaba el derrocamiento del sistema de la época.

El escritor toma esta historia y crea el personaje de Pelagueia Nilovna esposa de Mijail Vlasov y madre de Pavel Mijailovich, el primero un cerrajero obrero en una fábrica dado a la bebida y violento con su familia, y el segundo un buen muchacho también obrero de fábrica sin vicios más peligrosos que la lectura (¿acaso existe un vicio más peligroso que la lectura?), madre adoptiva también de Andrei Najodka el “jojol” al que inclusive lleva a vivir a su casa y del que ocasionalmente se siente más cercana que a su propio hijo Pavel, del brusco Nikolai Vesovschikov, del salvaje Rybin, de Natasha Vasilievna la chica dulce escapada del entorno acomodado y de Sashenka el gran amor de su hijo que no llegan a concretar a causa de sus prioridades idealistas; a todos ellos y a muchos más del movimiento revolucionario de la época los acoge en su seno protector sin importarle su condición social solo viendo en ellos su sencillez y la capacidad de lucha por el otro.

Pelagueia se nos presenta como una mujer sufrida casada demasiado pronto con un hombre borracho y maltratador que la tomaba como receptora de sus frustraciones, con esa clase de vida ella pierde la capacidad de soñar, olvida que es leer, olvida que es sentir, olvida que es desear, inclusive olvida su vida anterior al matrimonio y cuando Mijailovich muere encuentra la posibilidad de escapar y ser por primera vez ella misma, es de alguna forma una persona que por fin tiene el derecho de auto reconocimiento, de repensarse, de empezar a pensar por sí misma y cuestionarse la forma en que vive ella y los sucesos que se desarrollan en su entorno.

El conocimiento que poco a poco se aventura a consumir la hace libre porque le permite generar su propia postura (aunque influenciada por el amor maternal a su hijo y sus compañeros) frente a la vida, claro está esa postura está enmarcada en la realidad que vive, una sociedad con profundas diferencias sociales donde se reprime el pensamiento y se viven injusticias (como también lo es la actual), empieza su viaje de forma tímida para terminar siendo la más valiente y fuerte luchadora de la causa sin importarle ya la represión del estado pero sin abandonar nunca sus convicciones religiosas.

A todas luces, el personaje de La madre es bastante complejo dándonos una muestra de la capacidad de Gorki para caracterizar por medio de una pluma simple y virtuosa; el libro a pesar de ser un clásico de la literatura rusa (famosa por su dificultad lectora) se me torno sencillo y placido de leer de hecho lo hice mucho más rápido de lo que me imaginaba porque no podía despegarme de la historia, los otros personajes también son muy ricos, desde el hijo parco y metódico dotado de una frialdad solo comparable a su inteligencia y compromiso social tan comprometido con la causa que no solo se sacrifica a sí mismo sino también sacrifica a sus dos mujeres.

La madre que lo adora y lo cuida y su amor romántico al que abandona constantemente por razones según el más nobles; también está el personaje del “jojol” un ser humano a mi parecer más agradable que Pavel, alguien con quien te gustaría sentarte a tomar un vaso de café, siempre sonriente, siempre bondadoso y dispuesto a la entrega desde la grandeza de un hombre sencillo que enamora el corazón de la madre hasta hacer que esta le quiera tanto o inclusive más que a su propio hijo. Con ellos vienen una cuadrilla de personajes ricos y complejos con muchos matices que los hacen reales al lector llegando a sentirlos parte de su círculo íntimo.

Leer a Gorki no solo fue un placer por su riqueza literaria sino por lo confrontante de las ideas que expone, no es uno de esos libros que terminas guardas en la biblioteca y después no recuerdas nunca más, es más bien uno de esos que quieres subrayar todo (yo lo hice) y te pica las ganas de volver a leerlo cada vez que lo ves, un libro que sin importar tus ideas previas sobre la política te aporta elementos que te harán reflexionar sobre la libertad y el espíritu humano; las banalidades empiezan a serte más evidentes cuando tienes la oportunidad de compararlas con argumentos de gran peso, las cosas te empiezan a incomodar, te haces preguntas, te planteas ideas y al terminar la última página te das cuenta que sin importar tus creencias políticas ya no sos el mismo que al empezar, te has hecho peligroso.

Infortunadamente La madre aunque mi profesor piense lo contrario se me torno muy actual y acorde con nuestra realidad latinoamericana, está bien aquí no hay Zares (bueno por lo menos no oficiales) pero existen terratenientes y clanes políticos que han gobernado por años vendiéndonos la idea ilusoria de una democracia que es falsa ya que solo cumple el papel de taparnos los ojos ante el nepotismo de familias que se han perpetuado en el poder, la diferencia es que al Zar nadie lo votaba entonces su gobierno podría ser cuestionado y considerado ilegítimo ya que el derecho sanguíneo es más fácil de cuestionar que la supuesta “libre elección” del voto popular donde vamos como borregos contentos al matadero pensando que realmente somos elementos activos del engranaje político.

El sistema económico actual es tan opresivo o inclusive más opresivo que el de la época de Gorki (la madre fue publicado en 1907), tenemos menos oportunidades y hemos caído en el engaño de pensar que si cumplimos algunas normas (ser buenos estudiantes, cumplir la ley, ser buenos trabajadores, casarnos jóvenes, pagar nuestras cuentas etc.) podremos alcanzar un estado de bienestar que nos hará feliz, cuando la realidad es otra y miles de jóvenes adultos estamos dándonos cuenta que nos vendieron una quimera y que en la realidad el acceso a los recursos está determinado por barreras independiente a nuestras capacidades y esfuerzos.

Ya lo decía un nobel de economía un chico pobre morirá pobre aunque sea inteligente y se esfuerce y un chico rico morirá rico sin importar que tan vago y estúpido sea.