Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

 CDMC, 20 de octubre, 2019.-  Si bien durante la tarde de ayer no hubo tormenta,  la lengua de la lluvia se expresó durante la edición 19 de La Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la CDMX, cuando en el Foro Balún Canán se presentaron dos de los poetas ñuu savi más reconocidos.

 Con el pretexto del Festival de Poesía en Lenguas Originarias, Celerina Sánchez y Florentino Solano hicieron que la lengua milenaria tu’un savi ocupara el espacio la plancha del capitalina.

 Ambos poetas tienen en su biografía datos que comparten como la migración y el enfrentamiento con un mundo mestizo que no acoge de buena gana a la diferencia cultural. Celerina, mujer ñuu savi, originaria de Mesón Guadalupe, San Juan Mixtepec, en el estado de Oaxaca, fue de a poco descubriendo su propia lengua mientras empezaba a escribirla. Sobre todo, cuando no había referencias como gramáticas, diccionarios y demás análisis de la lengua.

 Florentino, hombre ñuu savi, originario de Metlatónoc, en el estado de Guerrero. Empezó su escritura en castellano, como había sido forzado en un contexto lingüicida, pero tuvo que regresar a su lengua materna como una forma de sobrevivencia, pero también reencuentro con la memoria ancestral.

 Si bien el tiempo para el evento no permitió una lectura más detallada de los poemas de ambos escritores. Sus voces atravesadas por las tonalidades de la lengua de la lluvia dieron cuenta de la migración, el dolor y la desesperanza, pero también de la sensualidad y un saber ancestral que se ha hecho escritura para perdurar.

 Ambos hacen de la lengua tu’un savi un campo de lucha y de reivindicación. Sin embargo, se alejan de pretender ser autoridades y sensores de la lengua. Son conscientes de la responsabilidad de escribir frente a las realidades que se viven en las comunidades ñuu savi, tanto en Oaxaca como en Guerrero.

Marcadas por la pobreza, la marginación, la violencia hacia las mujeres, el alcoholismo. Así ellos escriben para visibilizar y darle audibilidad a esa vida cotidiana de las y los migrantes, de las y los jornaleros, pero también hacen vínculos con quienes van y regresan a esta lengua de la lluvia, aquí y allá.