Mario Ensástiga Santiago/Noticias y Debate M3

Moreli, Mich., 5 de junio,2020.-  “Cuando pase la pandemia del coronavirus no se nos estará permitido volver a la ´normalidad´ anterior. Sería, en primer lugar, un desprecio a los miles de personas que han muerto asfixiadas por el virus y una falta de solidaridad con sus familiares y amigos, en segundo lugar, sería la demostración de que no hemos aprendido nada de lo que es más que una crisis”.  Leonardo Boff. (Teólogo, filósofo y profesor académico brasileño)

Por suerte hay una idea generalizada, ciertamente por ahora, imprecisa y nebulosa de que la pandemia del COVID 19 tarde que temprano terminará con el obligado confinamiento y vendrá la necesidad de hacer importantes cambios a los planes, programas, proyectos,  acciones de gobierno, bandos y reglamentos municipales; los planes de desarrollo municipal y sus políticas públicas diseñadas para operar durante el periodo 2018-202, no podrán ser las mismas, como si nada hubiera pasado, la realidad y sus prioridades son otras a las de antes de la crisis sanitaria, definitivamente hay otros contextos y problemáticas de la llamada nueva normalidad, por lo que razonablemente habrá racionalmente que actuar en consecuencia.

Particularmente las autoridades locales, presidentas y presidentes municipales de Michoacán, ahora más que nunca-en mi opinión-deberán jugar un papel más protagónico y determinante en lo que hay que hacer como gobiernos y sociedad en los nuevos tiempos que nos ha tocado vivir, en los que su liderazgo, vinculación y empatía con la ciudadanía estarán en escenarios de certidumbre y escrutinio duro para quienes aspiren a continuar escalando su trayectoria electoral y política.

Al respecto recuerdo, y cito a Carlos Matus, chileno planificador de la función políticas pública, creador de la planificación estratégica situacional, que aseguraba con mucha lucidez que en el desarrollo de una organización social, productiva, partidaria o gubernamental, surgían muchos “cabecillas, menos líderes y casi nunca estadistas”, los cabecillas aseguraba, son serviciales, carismáticos, populares, saben mandar, son capaces de aglutinar gente y organizarla para conquistar demandas sociales e incluso ganar elecciones, pero hasta ahí; los líderes en su opinión, son los que ven más allá de la curva del camino, saben consultar y tomar en cuenta las opiniones de la gente para  consensar las acciones a realizar; los estadistas, no sólo ven más allá de la curva sino también ven a dónde no hay caminos.

En efecto, ante las graves consecuencias del COVID 19, necesitamos gobernantes locales que vean más allá de la curva del camino y si es posible, en donde no hay caminos, las actuales autoridades municipales de Michoacán se encuentran ocupados en la contingencia sanitaria, a  poco menos de dos meses para presentar su segundo informe de gobierno, en la antesala del proceso electoral federal y local intermedio más importante y complejo de nuestra historia,  el primer domingo de junio de 2021 elegiremos en Michoacán la gubernatura del estado, la Cámara de Diputados y 112 ayuntamientos, más las nuevas autoridades comunales de Cherán.   

Estamos viviendo situaciones verdaderamente inéditas en todos los aspectos, el segundo informe de los gobiernos municipales y el próximo proceso electoral, no serán la excepción,

sin duda las nuevas circunstancias exigen fortalecer la presencia del Estado y en lo específico la acción de los gobiernos locales en la prestación de bienes y servicios básicos, la salud, a la educación, el ingreso, la alimentación, la protección social y el cuidado del medio ambiente.

Los gobiernos municipales deben actuar con mayor decisión porque este es justo el momento para que tomen en cuenta seriamente el papel al que téoricamente desde una perspectiva del crecimiento, desarrollo y bienestar de la población estratégicamente están llamados a jugar, en función de poder ser con buenas políticas públicas, el gobierno más cercano a la gente y a sus problemas, cuestión que no siempre es así, definitivamente por definición ya no lo es, puesto que en los actuales tiempos no es sólo una cuestión de proximidad territorial como lo fue por muchos años.

Es necesario pensar y preguntarnos ¿cuáles son las implicaciones y responsabilidades que éstos nuevos escenarios tiene para los gobiernos municipales?, al mismo tiempo, ¿cuáles son los retos y dilemas que habrán de enfrentar en los siguientes meses y años?, considerando que en Michoacán prácticamente ya se entra al segundo tercio del periodo de gobierno, y con toda seguridad más de una de las actuales autoridades municipales pedirán permiso para ir a la próxima contienda electoral de 2021.

Desde esta perspectiva, el planteamiento del llamado retorno a la normalidad en los municipios debe ser revisado para replantear con detenimiento, talento y audacia los nuevos arreglos del federalismo mexicano desde una nueva perspectiva municipalista, en mi opinión los temas de la Nueva Agenda Municipal son:  La salud integral de los individuos y la sociedad, el empleo e ingresos básicos y justos, la productividad del campo, la reactivación económica, la seguridad humana y el medio ambiente sustentable.

De manera más explícta se trata de: Promoción de la salud integral y de la sociedad, fisica, mental y espiritual, combate a las adicciones, la violencia contra las mujeres, la depresión, la soledad, el estrés y otras afectaciones del cofinamiento.

Proteger el empleo y el ingreso económico, sobre todo de los grupos más vulnerables, particularmente de las y los jóvenes, madres solteras y adultos mayores.

Salvaguardar la planta productiva, con énfasis en la producción local y particularmente del campo y las PyMES; Apoyar más proyectos de inversión pública, privada y mixta para la recuperación y el apuntalamiento para la reactivación económica.

Mantener la continuidad de los servicios estratégicos básicos, agua, desechos sólidos, el bosque, el transporte, la iluminación, etc.

En lo general, estos y otros objetivos, evidentemente están interrelacionados y demandan centralmente como condición que haya una estrategia y voluntad a fondo de la clase política mexicana  para la promoción y concreción por el bien de todos y todas un Nuevo Pacto Social, Económico y Político del Estado Mexicano.