Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 30 de junio, 2019.- El día de hoy arranca la Guardia Nacional, la renovada fuerza de seguridad pública que se creó en este sexenio para hacer frente a la violencia en el país. Sin embargo, antes de que entre en funciones ha sido objeto de múltiples críticas, pero al mismo tiempo se han expresado indicios poco alentadores de lo que podría representar la Guardia Nacional.

Sobre todo las críticas se han centrado en el tema de una continuidad en la militarización que ha atravesado el país en aras de la lucha contra el narcotráfico y demás manifestaciones del crimen organizado. Recordemos que hace unos días se dio a conocer un carta firmada por intelectuales reconocidos a nivel mundial que cuestionaban la militarización y el clima de enfrenamiento que azota puntos donde la rebeldía se ha hecho presente, en general, pero en particular, en las zonas de influencia del EZLN.

El documento conocido como “Carta contra la militarización y en solidaridad con las Comunidades Zapatistas y los Pueblos Indígenas de México”, se enfatizó el riesgo de “un proceso creciente de hostilidad hacia resistencias auténticas, históricas y legítimas” que se oponen a megaproyectos como el Tren Maya, el Corredor Transístmico y el Plan Integral Morelos, entre algunos otros.

El documento fue firmado por 36 organizaciones, sobresalen los nombres de intelectuales como Noam Chomsky, Boaventura De Souza Santos y Juan Villoro. En él se señaló: “Vemos que en medio de la compleja situación de seguridad que vive México, el camino de la militarización del país esté tomando más fuerza aún. Es una señal de alerta que bajo la muy cuestionada estrategia en torno a la Guardia Nacional.” Esta denuncia se pude vincular con los datos que ofrece el recién libro publicado La Tropa de los periodistas Daniela Rea y Pablo Ferri. Allí se puede leer lo siguiente:

“De diciembre de 2006 a la fecha, 540 mil soldados han salido a patrullar las calles del país. El ejército mexicano ha sustituido a las policías locales y federales y ha tomado bajo su responsabilidad de seguridad en muchas regiones. La violencia ha sido una de las consecuencias más inmediatas. Una base de datos que obtuvimos de la Secretaria de la Defensa, por ejemplo, mostraba que los militares y civiles se han enfrentado en 4 mil 272 ocasiones durante esos ocho años, de diciembre de 2006 a octubre de 2018.”

Y también que: “Según los propios registros de la fuerzas armadas, 200 militares y 3 mil 907 civiles murieron en los eventos registrados desde diciembre de 2006 hasta abril de 2014.” (Después de esta última fecha el Estado mexicano dejó de informar la cantidad de los muertos por estos enfrentamientos, afirman los periodistas).

El último punto que resaltó de este libro es entorno a letalidad de fuego del ejército mexicano, los mismos periodistas denuncian que: “Según el ‘índice de letalidad’, una fórmula empleada en países como Brasil, Argentina y Venezuela para calcular la fuerza mortal de los ejércitos  o las policías en distintos conflictos, los soldados mexicanos que patrullan las calles del país matan más que muchos de sus pares en el mundo: ocho personas por cada una que resulta herida, cuando lo deseable es una persona herida.” Cifras que los periodistas señalan que no son normales en los conflictos y que pueden hacer pensar en casos de ajusticiamientos extrajudiciales.

Habrá quien señale que se debe dar tiempo para hacer una valoración sobre el ejercicio de la Guardia Nacional. Sin embargo, ya se cuentan con datos y ejemplos que marcan una continuidad en la estrategia de militarización, augurando un sexenio aún asfixiado por la violencia y por la muerte.