Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 12 de febrero, 2019.- La semana inició con otro conflicto entre el presidente López Obrador y el pueblo en resistencia. Desde hace años la Asamblea Permanente de los Pueblos de Morelos (APPM) se ha opuesto a la construcción de la termoeléctrica de Huexca, por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Frente a este conflicto, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha decidido no escuchar a quienes cuestionan este megaproyecto. Que incluye además de la planta eléctrica,  un acueducto y un gasoducto, que integran el Proyecto Integral Morelos (PIM).

López Obrador ha utilizado estrategias para continuar con este proyecto que es una herencia de los últimos gobiernos federales, pero también su continuidad.  En primera, ha puesto la decisión de continuar con la operación del Proyecto a consulta. Cuando no sólo el marco jurídico sino el sentido común indican que la consulta debe ser previa, dotando a los afectados de la información necesaria tanto de los beneficios como de los daños. 

El mismo presidente de la República señaló que la fecha para dicha consulta será entre el 23 y el 24 de febrero. Pero que de entrada ha levantado todas las críticas pero también ha sembrado las sospechas de imposición, entre quienes por años han gritado: ¡agua sí, termoeléctrica no!

A partir de esto, Obrador se cura en salud, sentenciado: “que no digan ‘fue la decisión del Presidente’. Nooo, fue la decisión del pueblo, cualquiera que ésta sea” (La Jornada, 11/02/2109). Un recurso para retorcer la idea de la propia consulta, apelando a la idea de “pueblo” pero sin escuchar directamente a los activistas y campesinos opositores.

Además, el propio AMLO ha señalado que el costo del servicio eléctrico tendrá un costo preferencial para los consumidores del recurso eléctrico. Esto de entrada no tendría nada negativo, pero sí cuando lo pensamos como un recurso discurso estratégico para construir una mayoría artificial que vote a favor de la termoeléctrica de Huexca, pues va dirigido a los que no tendrían una afectación directa en los estados de Morelos, Puebla y Tlaxcala.

Por lo que el año pasado “la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió una recomendación a la CFE, Semarnat y Comisión Nacional de los Pueblos Indígenas. El proyecto del que forma parte la termoeléctrica, incluye también el funcionamiento del gasoducto en las cercanías del volcán Popocatépetl, lo que de acuerdo con el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Naturales, de la BUAP, implicaría un riesgo” (Pie de Página, 10/02/2019).

Por último, el Presidente también ha cuestionado el origen de la lucha de imposición. Pues ha caracterizado a los opositores como personajes de “izquierda” pero conservadores. Anteponiendo como en los viejos tiempos del priismo el interés nacional frente a cualquier otra forma de pensar el cuidado y la defensa del territorio y del agua y la cosmogonía que trae consigo. i