José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 13 de febrero, 2020.-La delincuencia sigue avanzando, mientras los programas de seguridad han quedado solo en buenas intenciones. La herencia que dejaron administraciones anteriores no se ha podido superar porque el crimen organizado se ha empoderado y la delincuencia del fuero común es incontrolable, en la medida que suman más jóvenes al consumo de drogas.

Hablar de 2 mil homicidios en 2019, se dice fácil como cualquier otra cifra. Pero en la administración de Felipe Calderón el número de asesinatos no superaban los mil, como años atrás no eran más de 500.

Quiere decir que al menos desde la administración de Vicente Fox ya se había dado la alerta para frenar sobre todo a la delincuencia organizada. Las autoridades de seguridad prefirieron negociar con el crimen, incluso no fueron pocos los funcionarios públicos que se involucraron en tan redituable negocio.

Dicho en palabras sencillas, desde hace al menos 20 años que la delincuencia no ha dejado de crecer. Algunos delitos se han reducido, pero otros, como el homicidio, siguen en ascenso.

 Se pensó que la Guardia Nacional será la respuesta ante tanto homicidio, robo y extorsiones. ¿Por qué no se ven resultados tangibles? Por la sencilla razón de que los cuerpos de seguridad del estado y federación siguen funcionando con base a la corrupción. No es sencillo, ni lo será, desterrar este lastre que sigue enlutando hogares.

Hay quienes piensan que si los delincuentes se están matando entre ellos, es una buena salida. Pero nada más equivocado, porque la descomposición social es una realidad en casi todo México y muchos de los delincuentes han sido víctimas de los jefes del crimen.

El presidente Obrador recibió un país en ruinas, totalmente injusto, en plena decadencia social. El tiempo avanza, y el presidente está obligado a dar buenos resultados, pero muchos de los enemigos están en casa o tienen un enorme poder. No es simple, porque apenas va poco más de un mes y el número de homicidios sigue creciendo.