José K/Noticias y Debate M3

“Una bala perdida le dio en la cabeza. Estuvo internado en el Hospital Civil de Morelia más de cinco meses. Finalmente se recuperó aunque no puede desempeñar ningún trabajo por las secuelas que le dejaron las lesione”.

Morelia, Mich., 4 de agosto, 2019.- Las estadísticas  sobre las víctimas “colaterales” del crimen organizado no dejan de ser frías, crueles e inhumanas. A nivel nacional las autoridades reconocen que de 2006, fecha en que inició la guerra contra el narcotráfico a la fecha,  han muerto más de 200 mil personas. Al menos 50 por ciento han sido por asuntos que tienen que ver con la delincuencia organizada.

Al menos el 10 por ciento han sido víctima colaterales, o fueron ejecutadas porque no pagaron rescate; denunciaron a delincuentes o bien porque tuvieron el valor y la desesperación de enfrentarse a los criminales.

Sólo nos referiremos a los daños que ha causado la delincuencia en las zonas indígenas. Como una triste anécdota en la década de los noventa, 32 personas murieron en dos enfrentamientos entre comuneros de Urapicho y Cocucho; 16 de cada lado, y todo por no estar de acuerdo con límites territoriales. Fue algo impresionante cuando se hablaba de las viudas y huérfanos de las dos comunidades.

De diciembre de 2006 a la fecha han muerto decenas de personas en manos de la delincuencia en las zonas nahua y purépecha, porque no se dejaron dominar por los delincuentes o bien porque representaban un riesgo para realizar actividades ilícitas.

 En Aquila, sobre todo en la tenencia de Ostula, se han contabilizado, con nombre y apellido 34 muertos y 10 desaparecidos. La mayoría eran autoridades comunales, profesores, líderes de este pueblo que permaneció sometido durante años por la delincuencia organizada que les arrebató y despojó parte de sus tierras.

En la zona purépecha han sido decenas de bajas, el templario conocido como El Güero sembró el terror en más de 60 comunidades: fue responsable del asesinato de cuatro jóvenes profesionistas en Paracho; de haber ultimado a un periodista, pero sobre todo de haber enlutado decenas de hogares porque las víctimas no cumplieron con de pago de extorsiones y secuestros o simplemente porque se cruzaron con los criminales en el momento equivocado.

Ha sido difícil para las autoridades comunales o municipales  apoyar a las viudas  de las víctimas de la delincuencia. El presupuesto es escaso, pero el gesto solidario ha permitido que estas familias estén saliendo adelante.

El caso de Cherán  no es menor. Durante el saqueo de los recursos forestales y el periodo de lucha contra la delincuencia, por lo menos murieron 20 comuneros. El 15 de abril de 2011 cuando se enfrentaron a talamontes y criminales murió una persona de este pueblo y una más quedó inválida de por vida.

José Nicanor, repartía leche en el momento en que bajaban dos camionetas con madera y los cheranenses se les enfrentaron a los delincuentes. Una bala perdida le pegó en cabeza. Estuvo internado en el Hospital Civil de Morelia más de cinco meses. Finalmente se recuperó aunque no puede desempeñar ningún trabajo por las secuelas que le dejaron las lesiones en la cabeza.

Sus padres, esposa y tres hijos dependían de él al igual que decenas de personas que murieron por hechos violentos provocados por la delincuencia. Por el momento Cherán está tranquilo pero todos saben que los grupos delictivos se reorganizan y están al acecho.