Luis Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 29 de abril, 2019.- El tercer capítulo de la octava temporada de Juego de Tronos, tenía todo dispuesto para llegar a convertirse en un hito de la televisión vía streaming. Y así coronar a una de las mejores series que se han realizado, sin embargo, resultó decepcionante, aquí te presentamos 5 puntos para comprobarlo:

La muerte del Rey

Durante siete temporadas habíamos visto el desarrollo complejo de los personajes; destacando a dos de ellos: Daenerys Targaryen y Jon Snow.

Tanto Dany como Jon, fueron mostrando sus cualidades y capacidades de liderazgo que nos hacían pensar que al menos alguno de los dos alcanzaría la legitimidad para gobernar Poniente (sobre todo si consideramos a las leyendas que profetizaban al “¨Príncipe que fue prometido”). Esto se vino abajo tras la intrascendente participación en la “Gran Guerra” de ambos. Por ejemplo, no hay acto de Jon que repercuta en la trama del episodio). Por tanto, dejaron morir la oportunidad que habían desarrollado desde el inicio de la serie.

Muertos al servicio del guión

Del otro bando, encontramos que el ejército de los muertos carece de tácticas militares. Pues su peligro y su fuerza radica en la cantidad de seres infernales que hay en sus filas y la manera en que arrasan todo a su paso, tal cual una marabunta. Y es así como inician su ataque, sin embargo, en la batalla dentro de las murallas “Invernalia”, su actuar pasa a ser “honorable”: respetan la lucha uno el uno contra uno. Esto sin obviar que tal cantidad de muertos hubiese sido tal que no habrían dejado sobrevivientes dentro de las murallas.

Sin embargo, lo que raya en el ridículo son “Los Otros”, unos seres sobrenaturales que habían dado pequeñas dosis de todo el poder que tenía el Rey de la Noche. Y es que a lo largo de capítulos previos fueron mostrados como los antagonistas a vencer: son los líderes, los que guían a los muertos, la élite del ejército enemigo… y en este episodio exclusivamente aparecen al final para escoltar al Rey Nocturno e irónicamente no hacen nada bien su trabajo, pues no pudieron evitar el ataque que destruyó a su señor. 

Así unos y otros que al principio se mostraban como letales se ajustaron a un guion predecible. 

No existe estrategia

Si se había destacado una cualidad entre los personajes de GOT, es que han habían llegado a la última temporada por su capacidad militar para lidiar con los conflictos. Habían pasado enormes pruebas, habían sobrevivido a cruentas batallas y además habían acumulado armas y poderes insospechados. 

En esta batalla incurren en muchos errores conceptuales básicos y que contradicen al resto de la trama a lo largo de las temporadas anteriores: “rescata a los vivos para no alimentar las filas de los muertos”.

Y es así como hacen un desperdicio de la feroz caballería dothraki, al enviarlos al frente de la batalla ante la obviedad de su derrota (¿alguien supo el destino del lobo huargo?); además de que los inmaculados (el ejército con el mejor entrenamiento) no tienen la capacidad de emplear una formación tan básica como falange para resistir las embestidas, ni pueden defender las murallas con éxito y así un largo etcétera. 

Muertes nada heroicas

Se había creado una enorme expectativa sobre qué personajes morirían en esta épica batalla. Sin embargo, las muertes de algunos personajes rozaron, una vez más, en el ridículo. Veamos ejemplos: “Lady Osita” (como fue bautizada por su temple en episodios pasados) consigue levantar una pesada espada  y dar una estocada tras ser literalmente molida por un gigante, además que por su corto brazo y sin el impulso necesario es nada creíble que venciera a éste; Jorah Mormont (quizá el personaje más fiel de la serie) cae después de defender a su reina con un diálogo inverosímil: “Estoy herido”; Beric Dondarrion (ya muerto en los libros) quién ha vuelto en múltiples ocasiones de la muerte y a quien se considera que tiene una trascendente misión por cumplir, muere de una forma muy forzada, casi absurda. 

No se veía casi nada

Otro elemento que se le puede reprochar es en torno a la producción, que con tanto regodeó al decir que se filmó esta “guerra” en una gran cantidad de noches. Sin embargo, esto trajo la dificultad de visualizar momentos de la batalla y, hasta la musicalización no estuvo a la altura, pues por momentos el ritmo y la intensidad de la música no correspondía a lo que estábamos viendo en pantalla.

Hay otros errores en el guion adicionales a lo largo del episodio que requerirían de más tiempo para su reflexión, sin embargo, por ahora basta con estos puntos.  Por lo que podemos concluir que durante mucho tiempo nos fueron preparando para un gran final que resultó no serlo.

 Por mucho tiempo fueron presentando elementos de gran importancia como las espadas de Acero Valyrio para que al final no tuvieran relevancia; las incoherentes  formas terminar con los muertos: Fuego,  “Vidriagón”, Acelo Valyrio; el desperdicio del huargo Fantasma…. Entre otras.

También hay errores de forma con la dificultad de poder ver la batalla.