Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 7 de julio, 2019.- Sin duda vivimos días de contradicción. Habitamos y somos parte de lo contradictorio que aparece y se expande como maleza en época de lluvias en todas las dimensiones de nuestra experiencia de vida. Veamos algunos casos recientes.

La toma de las calles y la desobediencia por parte de integrantes de la Policía Federal (PF) no se quedó allí sino que, al menos por redes sociales, circularon peticiones para que se sumara el apoyo popular.

La misma corporación policíaca que ha asesinado, violado los derechos humanos y violentado de múltiples formas a los ciudadanos, ahora les pide su respaldo en su propia lucha, frente a la puesta en marcha de la Guardia Nacional.

Recordemos el bautizo que tuvo la otrora PFP, rompiendo la Huelga de la UNAM y haciendo trizas la autonomía universitaria, el baño de sangre que llevaron a cabo y la persecución que sostuvieron a activistas en 2006 en Atenco y Oaxaca, así como actuación mortal en Nochixtlán en 2016 y la suma de tropelías que han realizado desde su aparición hasta el presente.

Pero las contradicciones siguen y siguen. Hace par de semanas el PAN acusó al programa de la Maroma estelar de racista y pidió su salida del aire. Señalando que en la emisión se hizo “una burla clasista y racista del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM)”.

Esto sin duda es una muestra de la ignorancia de este órgano partidista. Y si bien ya se ha denunciado, en otras vías, que no existe el “racismo al revés”, a lo cual podríamos sumar que no se puede entender el racismo sin el surgimiento de la ideología de la “blanquitud”. Y eso es lo que desconoce Acción Nacional, el vínculo entre la racialidad y la blanquitud que son precisamente los cimientos de esta institución política.

Y para cerrar una contradicción desde la industria del entrenamiento global. Hace unos cuantos días se dio a conocer la decisión de Disney de que la protagonista en la película de La Sirenita será una mujer negra. Esto despertó e incendió las críticas racistas en redes sociales (sin dejar de lado una estrategia de marketing basada en la explotación de morbo por parte de Disney), es una muestra palpable del imaginario social a nivel mundial que se sustenta en el racismo.

Hace unos días con las marchas del orgullo gay en múltiples geografías parecía que nos habríamos a un horizonte de diversidad, pero esto deja de lado cualquier optimismo que le dé su lugar a lo diferente.

En fin, vivimos la contradicción, pero sobre todo, somos los productos de ésta.