Mario Ensástiga Santiago/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 8 de abril, 2020.- El iceberg que golpeo al Titanic, metafóricamente es como el COVID 19 que ha golpeado fuertemente la proa de la sociedad global neoliberal, consumista y del libre mercado ante todo, virus inédito que ha puesto al descubierto la fragilidad estructural, organizativa y económica para responder oportuna y adecuadamente a la inesperada pandemia, no es de gratis que los sistemas de salud pública y las economías de los países supuestamente más avanzados y modernos, hoy enfrenten severas crisis de dimensiones inimaginables.

Hoy los Estados Unidos y New York, capital financiera del mundo, es como se dice el epicentro mundial del Coranuvirus, dicho de otra manera, los edificios se vienen abajo con los sismos, más que por la agresividad telúrica, por la mala calidad de los materiales y de los diseños estructurales, con frecuencia resultado de la corrupción e ineptitud.

De ahí que no me parece exagerada la editorial de The Washington Post del 3 de marzo con el título “Muere el capitalismo salvaje o muere la civilización humana”, y afirma “La danza del capitalismo salvaje va dejando por su paso, la destrucción acelerada de los recursos naturales del planeta; la explotación inhumana del hombre; y la manipulación de la mente humana para que este de forma sistemática se convirtiera en un rehén de las sociedades de consumo, que sin darse cuenta se convierta en el arma de su propia autodestrucción”.

En este contexto mundial, en México como en pocas ocasiones de la historia moderna, la derecha y la izquierda neoliberalizada (PRD) confrontan con particular virulencia al gobierno nacional encabezado por AMLO; cierto, desde sus ideologías e intereses económicos y políticos, resulta una cuestión fácilmente entendible y explicable para quienes medianamente conocemos la historia de este país, sobre todo el de las últimas cuatro décadas de los gobiernos del PRI y PAN.

Lamentablemente en pleno siglo XXI todavía hay quienes creen que el Estado es quien debe seguir como ha sucedido por muchas décadas, el que rescate, proteja y apoye a los grandes empresarios en sustitución de los más pobres; dígase lo que se diga y pese a que hipócritamente argumenten los grupos empresariales que les preocupa la pequeña y mediana empresa, lo que en realidad es-insisto- el deseo que prosiga la vieja práctica por décadas que ante las crisis, los pobres son siempre los que pagan a final de cuentas los platos rotos.

Es por ello que los grandes medios de comunicación como Radio Fórmula y otros muchos escritos y digitales como el periódico Reforma, evidentemente representan intereses de importantes grupos económicos, no dejan de estar todo el día, como vulgarmente se dice, “chingue y chingue” por todo lo que hace y no hace, por todo lo que dice y no dice  AMLO, en verdad no cabe duda que a pesar de que ideológica y políticamente desde el punto de vista de la vieja izquierda, AMLO no es de izquierda o en todo caso es un demócrata moderado y conservador, pero en los hechos está demostrando que es más contundente y práctico que cualquier izquierdista mexicano conocido.

Con el Programa de Restauración Económica del gobierno federal frente a la crisis sanitaria del coronavirus del domingo pasado, queda claro que pese a todo la 4t va, no sólo es la lucha contra la corrupción y la impunidad, es la firme convicción de hacer justicia a los más desposeídos, es el trabajo diario por el cambio del régimen social, económico y político que nos heredaron los neoliberales, aunque les duela, la mayoría de los y las votantes en julio del 2018, fuimos claros que necesitamos y queremos un México que deje atrás y definitivamente las viejas prácticas sociales y económicas que han dañado severamente al país.

Los neoliberales no acaban de entender que el actual mundo, la sociedad y en este caso un gobierno como el de AMLO, no puede ser analizado y evaluado con las viejas fórmulas y paradigmas económicos, fiscales y sociopolíticos, es por ello, que no entienden el  por qué AMLO actúa de esa manera y parezca que le vale un cacahuate los enojos y berrinches de las cúpulas empresariales, el proyecto de la 4t es muy claro de sus objetivos, que evidentemente no son los de los grupos de poder económico.

Aun cuando no sea una tarea fácil, se trabaja intensamente con honestidad, responsabilidad y compromiso con los más jodidos, ciertamente es un trabajo no exento de errores, la tarea de revertir en pocos años lo que hicieron los neoliberales durante 80 años, es una tarea más que titánica.

 ¡Ahora sí!, qué bonito ¿no?, los beneficiarios por años de las viejas prácticas del pillaje oficial, de la venta de bienes públicos, de territorios, de recursos naturales y todo lo que dejara jugosas ganancias económicas, incluyendo el narco, hoy pegan el grito en el cielo al no poder seguir con tales privilegios, son tan mezquinos, tan pobres de calidad humana que no piensan más que en el dinero,  es por ello que no alcanzan a entender el por qué “por el bien de todos, primero los pobres”. Mientras que la mayoría de la gente honesta, patriótica y comprometida socialmente esté con AMLO, se sabrá sortear los obstáculos que los neoliberales, los falsos demócratas e izquierdistas pongan en el camino de la 4t.