Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 29 de septiembre, 2019.- Estudiaba en la secundaria 86, ubicada en las faldas del cerro de la Estrella, cuando por primera vez escuché el nombre de José José. He de reconocer que en ese tiempo me entusiasmaba más el futbol que las cuestiones amorosas.

En  aquella ocasión  fui a visitar a mi amigo Homero que vivía en la colonia Escuadrón 201. Su mamá tenía una cenaduría. Había una televisión en local y en aquella ocasión estaba en las imágenes el cantante. Era joven y los locutores elogiaban su voz por las interpretaciones de El Triste y La nave del olvido.

En la prepa, cuando ya tenía mis primeras novias, me comenzó a llamar la atención  la voz de José José. Me gustaban muchos Los Beatles, Los Rolling  Stones y todo lo que era rock. No era muy aficionado a la televisión pero en el programa Siempre en domingo,  trasmitían música del cantante que nació en la colonia Clavería de la Ciudad de México, hace 71 años. Ahí comencé a vivir los primeros años de romanticismo, y no podía faltar canciones como Mi niña y Soy tu primera vez y Lo pasado pasado.

Por cierto, también eran clientes de ese programa Camilo Sexto y Juan Gabriel, que también ya fallecieron. Pero en ese momento eran estrellas, porque además no habían muchas opciones, lo que es ahora Televisa era prácticamente lo único que había en pantalla.

Ya en los días de universitario, se escuchaban canciones como Los Dudo, El amor acaba, Cuando vayas conmigo. Fueron tiempos de las primeras guarapetas; decepciones, descalabros y aventuras. Ahí estaba José José.

Cuando comencé a trabajar en forma. Ya como padre de más de uno. Apareció el disco de Promesas, aunque no era fan de José José llegué a escuchar canciones como Amantes, Gavilán o paloma, Quiero perderme contigo, Lo que no fue no será.

Ya en los años noventa, José José nos sorprendió con 40 y 20. El Príncipe de la Canción nos acompañó, musicalmente hablando,  buena parte de la vida. Después todo se convirtió en nostalgia. Que en paz descanse.