Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3 

Morelia, Mich., 12 de mayo.-El próximo 15 de mayo se cumplen dos años de la muerte del corresponsal en Sinaloa del diario La Jornada, Javier Valdez Cárdenas. El motivo fue un certero ataque del crimen organizado.

Escritor y periodista, un excelente compañero de trabajo, buen amigo y solidario. Le tocó la suerte de vivir en una entidad con fuerte presencia de la delincuencia organizada, tema que  tuvo que analizar desde diferentes ángulos.

Me llama la atención que de manera demagógica hayan quienes aseguran que habrá protección para periodistas. Hasta han escrito algún catálogos para que el comunicador pueda auto protegerse, redactado seguramente por quien nunca ha salido de una oficinas.

El periodismo es un oficio altamente contaminado sobre todo por quienes han ostentado el poder. Hay muchos arribistas y vividores, pero  también están quienes  enaltecen a este ingrato oficio, que sin duda, como lo dijo un antiguo periodista, a pesar de los riesgos, bajos salarios, y prácticamente nulas prestaciones, sigue siendo la profesión más bella del mundo.

Javier Valdez conocía su oficio, aceptó los riesgos de escribir libros y textos periodísticos que hablaban de la delincuencia organizada. Estaba en el centro del huracán y pagó caras las consecuencias. Javier era más un intelectual, un escritor, pero también parte de la dirección de la revista Riodoce donde se abordaban temas del narcotráfico y se afectaba intereses ilícitos.

Han sido ultimados  decenas de periodistas, por diferentes motivos, como venganzas políticas, ajustes de cuentas, problemas personales y por afectar intereses de grupos criminales, pero la muerte de alguien que ejercía profesionalmente su labor es otra historia. Manuel Buendía citaba a un reportero que no recuerdo, que un periodista no debe morir de viejo. Manuel Buendía y Javier Valdez no murieron de viejos. )