Miss Editoriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 16 de abril, 2019.- En el tema de comunicación social y prensa, lo que ocurre en la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador es algo inédito. Tal vez por eso algunos estén desgarrándose las vestiduras.

Durante las administraciones anteriores, era prácticamente imposible si quiera acercarse al Presidente en turno y mucho menos tratar de hacerle alguna pregunta. En los eventos que encabezaba el mandatario del momento, ya se sabía que los reporteros y fotógrafos deberían permanecer en las áreas asignadas y jamás tratar de “saltarse las trancas” pues los elementos del Estado Mayor no lo permitían.

Cuando ocasionalmente algún Presidente accedía a dar alguna entrevista colectiva, el área de Comunicación Social controlaba perfectamente todo, desde quiénes podían acceder, hasta quiénes podrían hacer alguna pregunta.  Así funcionó todo el tiempo. Hasta ahora.

El presidente López Obrador implementó, como ya lo había hecho en el gobierno del Distrito Federal, las conferencias de prensa diarias, en las que él personalmente contesta los cuestionamientos de los periodistas. Seguramente en estos cuatro meses, el tabasqueño ha respondido a más preguntas de prensa que Peña Nieto en todo su sexenio.

El recién ocurrido incidente en el que el periodista Jorge Ramos –bastante protagonista- increpó al Presidente, ha dado pie para que algunos digan que los reporteros mexicanos deberían aprender a ser un buen periodista como él. No creo que nuestra prensa mexicana necesite que venga alguien  a darles clases sobre la forma de hacer su trabajo.

El tema es que todos, desde el propio Presidente, hasta los reporteros y los ciudadanos estamos procesando este esquema diferente de hacer comunicación. Puede haber quien no esté de acuerdo pero considero que una mayor apertura, aunque acusen al Presidente de protagónico, es más favorable que, como sucedía anteriormente, los medios tenían que conformarse con el boletín de prensa oficial.