José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 2 de junio, 2019.- Este sábado, miles de personas marcharon contra la violencia en la ciudad de Cuernavaca, Morelos. Fueron convocados por el obispo local, Ramón Castro. En un acto de valentía y de inocencia, el líder religioso exhortó a los cinco grupos delictivos que operan en esa pequeña entidad a que frenen la violencia.

El obispo dijo que México, y en especial Morelos viven una crisis severa de violencia; de enero a marzo, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se registraron 8 mil 493 homicidios dolosos en todo el país, es decir, un aumento de 9.60 por ciento, comparado con ese mismo periodo de 2018, agregó.

De diciembre de 2006 a diciembre de 2012, durante el sexenio de Felipe Calderón  se cometieron 121 mil 992 homicidios dolosos. En la administración de Enrique Peña Nieto la cifra se incrementó a 150 mil 992. La delincuencia se ha ido fortaleciendo. Así que no debe sorprender que en los primeros meses de este 2019 haya habido un aumento de 10 por ciento.

Se debe entender que la descomposición social, que incluye a sectores oficiales, lleva décadas y es imposible frenar de tajo tanta corrupción que ha sido la madre de la delincuencia y el crecimiento del crimen. Es muy difícil que la administración de Andrés Manuel López Obrador logre frenar a los miles de criminales que hay en México.

No obstante, si Obrador logra detener la corrupción en las instituciones de seguridad, y si la Guardia Nacional ofrece buenos resultados, seguramente en tres o cuatro años pudiera observarse algún avance. No es sencillo, porque el daño social fue profundo debido a que afectó la estructura y economía familiar, la educación, la convivencia social, la idiosincrasia y la cultura. La crisis  de seguridad nos alcanzó,  pero no es posible resolver en cinco meses lo que se destruyó en al menos cinco décadas.