Fabián Bonilla/Noticias y Debate M3

CDMX, 4 de julio, 2020.- La película Humboldt en México. La mirada del explorador se estrenó en 2017 en el Festival Internacional de Cine Guanajuato, luego hubo un relanzamiento y se exhibió en la Cineteca Nacional.

La cinta de la directora Ana Cruz es una mezcla entre el documental biográfico y la dramatización de la expedición de Alexander von Humboldt por la Nueva España. Por tanto, ésta inicia en 1834 en la Biblioteca de Humboldt, en Berlín, donde vemos  a un Humboldt ya con 65 años, escribiendo su obra Cosmos, mientras rememora sus recuerdos de 30 años atrás, cuando recorrió parte de América y de México.

Voces de la familiares, especialistas e investigadores van reconstruyendo sus pasos por nuestro país. Subrayando su curiosidad científica que marca su biografía, a tal grado que se cuenta que Humboldt gastó su fortuna heredada para fondear su viaje a nuestros territorios. De ahí que se construya un relato histórico que raya en lo mitológico.

Así la mirada del explorador se reconstruye. Al mismo tiempo que se menciona su capacidad científica para documentar la diversidad de flora y fauna, e investigar la minería y el relieve del suelo, se deja en claro su punto de vista en torno a la profunda  desigualdad de la sociedad colonial.

 Las vetas de plata más grandes del mundo son explotadas gracias a los cuerpos esclavizados de los habitantes originarios. Así se producirá la riqueza que será con el pasar del tiempo el origen a la Segunda Modernidad, donde Francia y Alemania junto con Reino Unido modificaran el orden global.

Y esta nueva disposición del poder tendrá como centro el pensamiento científico. No por nada, los apuntes de Humboldt que escribe en su expedición, los hace en esas lenguas imperiales. Pero también éste poder descansará en la construcción mítica de la identidad nacional, no por nada entre los comentarios se enfatiza la idea de un Humboldt “mexicano”, a pesar de que ni siquiera existía la nación mexicana para entonces.

Al final Humboldt expresa su esperanza de que los habitantes de “color de cobre” logren romper con sus ataduras coloniales.  Pensando un futuro de reivindicación, gracias a la revolución del pensamiento, pero viendo quienes son los especialistas e investigadores que reconstruyeron esta mirada nos damos cuenta que nosotros como naciones originarias no hemos aún ingresado al diálogo de los saberes en nuestro propio territorio.