Danesda Suárez/Noticias y Debate M3

Colombia, 29 de enero, 2019.- Empezaré por hablar de su autor, un francés bastante polémico por sus implicaciones anti islamistas y por tener mucho sexo explícito en sus obras.  Muchos podrán decir que Houellebecq vende gracias a la polémica y sus obras se popularizan a medida que el anti-islamismo y la violencia religiosa recorren el mundo enfocándose de forma puntual en el continente europeo de donde es originario.

En  2015, cuando sucedió el famoso atentado en París al diario crítico Charlie Hebdo estaba por salir al mercado su famosa novela Sumisión  que enmarcaba su historia en una situación imaginaria donde el Islam se tomara Francia. Gracias a el tema controversial no solo el autor fue amenazado por fracciones de extrema sino también su libro logró gran notoriedad y ventas; porque pocas cosas venden más que la polémica y siendo el autor tan experto en ella me aventuraría a decir que casi todo lo que escribe se vende de forma automática, lo que le convierte en un gran comerciante que logra grandes ventas editoriales de una forma para muchos controversial.

Houellebecq llego inclusive a afirmar en algún momento que “El Islam era la más idiota de las religiones” lo cual lo llevo a un juicio en la corte francesa por racismo y xenofobia del cual salió absuelto por lo menos en el campo de las leyes siendo de gran referencia el caso de Salman Rushdie y apoyándose en la libre expresión y la libertad de prensa.

¿Pero qué nos presenta en un libro de 2001 Plataforma?: Sexo, mucho sexo de todo tipo y de forma muy explícita, el amor visto desde la dinámica de los viajes turísticos, el amor que llega de forma repentina y en ocasiones avasalladora en la mediana edad de un hombre que ya no tenía esperanzas de vivirlo, las contradicciones éticas del turismo sexual, la decadencia del hombre como máquina laboral donde se superpone el consumo económico sobre la calidad de vida, las intrigas dentro del mercado empresarial turístico, críticas a la religión musulmana, la prostitución vista como un escape al cada vez más agobiante estilo de vida occidental y muchos temas más que la convierte en una novela apasionante, muy bien escrita y que debe ser leída inclusive varias veces para adentrarse en sus matices, literarios, políticos y sociales.

Países como República Dominicana, Cuba, Filipinas, Brasil y Tailandia son reconocidos mundialmente por su llamado “turismo sexual” sistema que en muchos está prohibido pero de alguna forma aceptado por la sociedad y las instituciones; la novela se centra más que todo en este último país, lugar donde los personajes se conocen y donde también se da el cierre de la historia de una forma violenta y sorprendente en un giro argumental que nos deja sorprendidos y nos cuesta aceptar.  

Tailandia es un país hermoso pero conflictivo se estima que el 10% de sus ingresos económicos vienen del turismo sexual y que el 9% de su población tiene VIH lo cual genera graves problemáticas a la salud pública del país. Muchos extranjeros llegan a sus ciudades y playas en busca del encontrar ese algo que vuelva a poner emoción a sus vidas, claro no todo el turismo de la zona es sexual y encontraremos familias disfrutando del paisaje y todo lo que ofrece, pero si se presenta mucho el caso del extranjero que llega al país en busca de suplir sus más íntimas perversiones y fantasías en el ámbito sexual llegando incluso a casarse con mujeres tailandesas que consideran más amables y serviciales que las mujeres de su entorno social común.

Plataforma es una novela moderna, donde los personajes van desde el desconcierto hasta la felicidad y de pronto cae en picada hacia el desespero y el dolor de la perdida.  El amor es visto siempre en relación con el sexo y el despertar de las emociones juveniles que se creen ya perdidas en la mediana edad donde el desamparo del hombre moderno le indica que ya no vendrán cambios y aventuras que le hagan sentirse vivo.  

Por eso cuando los personajes entran en este círculo social y sexual empiezan a cambiar drásticamente su vida y su entorno para aferrarse a lo nuevo que en realidad es lo viejo pero redefinido por la espectacularidad de los paisajes y las complicaciones religiosas, económicas, políticas y sociales de la vida moderna.

Realmente debo decir que la novela me gusto del principio al fin, inclusive el giro dramático de la historia me lleno de satisfacción, me alegro leer una prosa maravillosamente tratada con cuidado y dedicación alejándose del sistema consumista actual de las editoriales donde prácticamente se publica lo que sea con tal que venda, creo que es un libro al que se le debe dar una oportunidad aunque lo encuentro difícil de leer para muchos.  

No todos tienen la apertura mental que se necesita para navegar por las páginas de Houellebecq sin ahogarse ante las continuas referencias sexuales y de violencia religiosa que llegan a parecernos descarnadas y en ocasiones exageradas y fuera del contexto; sin embargo el autor todo lo sabe enlazar de forma tal que es imposible quitarle partes al texto como se haría en caso de darse una moderación obligatoria del texto, mejor llamada censura literaria.

Plataforma, es una plataforma al amor en la mediana edad, al desconcierto, al dolor y al gozo de los deseos más íntimos del ser humano.  Me gustó y mucho y espero que muchos de vosotros le den la oportunidad que merece.