Ignacio Ramírez/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 11 de diciembre, 2019.–“Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Ella lo quería mucho, sin embargo, aunque a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche junto por la calle, echaba una furtiva mirada a la altura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer”. Cuentos, Horacio Quiroga. El almohadón de plumas.

El escritor Uruguayo casi toda su vida laboró en el consulado de ese país. Nació el 31 de diciembre de 1878 y murió el 19 de febrero de 1937. Fue un excelente cuentista, dramaturgo y poeta. Tuvo tres hijos. Su primera esposa se suicidó. Su segunda esposa lo abandonó.

El cubano Raymundo Lazo escribió que Quiroga “no divaga, no describe sino lo necesario, en función del relato; es en suma, un notable y prolongado ejemplo de economía verbal”. Sin duda, Horacio Quiroga fue un excelente escritor, tan es así que en secundaria y  a veces también en preparatoria se  ha convertido en lectura obligada.

El cuento El almohadón de plumas fue publicado en 1907 y  10 años después se integró al libro Cuentos de amor, de locura y de muerte. En este relato dicen que el autor manifiesta  cierta influencia del escritor Edgar Allan Poe, puede ser porque se trata de un cuento sorpresivo  de la vida de unos recién casados que se van a vivir a una finca, donde la esposa del protagonista comienza a enfermar extrañamente  al grado que después  de varios días no se puede levantar. El desenlace es sorpresivo, interesante, por eso vale la pena leer  El almohadón de plumas.