Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 2 de febrero, 2020.- La semana que concluye hubo dos informaciones sobresalientes entorno a los activistas que defienden sus territorios. La primera, fue el hallazgo del cadáver de Homero Gómez, protector de la mariposa monarca y, la segunda, la liberación Miguel López Vega defensor del río Metlapanapa, después de su arbitraria e injusta detención. ¿Qué relación puede existir entre estos dos eventos ocurridos durante la semana?

Tuvieron que trascurrir más de dos semanas para que apareciera el cuerpo del activista Homero Gómez, quien era el presidente del Consejo de Administración del Santuario de la Mariposa Monarca, en el estado de Michoacán. El activista ambiental además de defender el hábitat de la mariposa monarca, centró sus esfuerzos en la reforestación, subrayando la importancia de “nuevos bosques” para combatir el cambio climático. También trabajó en la preservación del patrimonio cultural de la región.

Miguel López forma parte del movimiento en oposición al Proyecto Integral para la Construcción del Sistema de Alcantarillado Sanitario y Pluvial en Ciudad Textil, que pretende descargar las aguas industriales en el río Metlapanapa. Además, es integrante del Congreso Nacional Indígena (CNI).

De manera tramposa fue detenido por el desgobierno morenista de Miguel Barbosa en Puebla, bajo la acusación de los delitos de ataque a las vías de comunicación y los medios de transporte, así como la obstrucción de obra pública, quedando vinculado a proceso por el delito de ataque a las vías de comunicación. 

De entrada, estos dos casos nos colocan frente a dos violencias dirigidas a activistas ambientales. Si bien las causas y las estrategias de lucha pueden ser distintas, ambas defensas por el territorio nos muestran la vulnerabilidad en la que se encuentran los activistas ambientales por la ineficacia de los gobiernos tanto federal como estatales.   

Ambas luchas son ejemplo de cómo las personas dejan su seguridad y hasta su vida por la protección del medio ambiente y de sus comunidades. Sin embargo, esto no es secundado por los gobiernos sino todo lo contrario, pues son los funcionarios públicos coludidos con intereses legales o ilegales quienes son los primeros verdugos de los activistas. Su corrupción es evidente tanto en la protección y la prevención de la violencia, pero también en la procuración de justicia tras las detenciones o de los asesinatos de los activistas.

Ayer mismo se dio la noticia del hallazgo del cuerpo de Hernández Romero, quien trabajaba en el santuario de mariposas monarca en Michoacán, informó la fiscalía estatal. ¿Quién detiene esta aniquilación?