Ignacio Ramírez/Noticias y Debate M3

CDMX, 8 de enero, 2019.- “Vivo en la Villa Borghese. No hay ni pizca de suciedad en ningún sitio. Ninguna silla fuera de su lugar. Aquí estamos todos solos y estamos muertos. Anoche Boris descubrió que tenía piojos. Tuve que afeitarle los sobacos, y ni siquiera así le pasó el picor. ¿Cómo puede uno coger piojos en un lugar tan bello como este? Pero no importa. Puede que no hubiéramos llegado nunca a conocernos tan íntimamente Boris y yo, sino hubiera sido por los piojos”. Henry Miller, Trópico de Cáncer.

Miller nació en Nueva York en 1891. A los 39 años partió a París para iniciar su carrera literaria. Allí conoció a su amiga Anais Nin, quien lo apoyó para la creación de dos de sus novelas: “Trópico de Cáncer” (1934) y Trópico de Capricornio (1939). Sus obras no alcanzaron nivel universal hasta mediados de la década de los 50 del siglo pasado, por escandalosas, y porque el tema iba en torno al sexo.

Al principio se veía algo inseguro al escribir, incluso en el libro de “Cartas a Anais Nin”, Miller comentó: “Si mi sensato y bondadoso amigo Richar Galen Osborn lo juzga conveniente recibirá antes de mi visita una pocas páginas del libro que ahora mismo estoy escribiendo (‘Trópico de Cáncer’. La novela que retuve porque estaba revisándola días pasados, creo que necesita tan severas y radicales correcciones que dejársela leer en su estado actual sólo le haría concebir prejuicios contra mí”.

Cristina Reglero escribió: “La honestidad de los “Trópicos” no se limita al efectismo de  escritor que usa la placa de “maldito” para narrar las escenas de sexo bizarro, ladillas, mendicidad y exceso de alcohol que encandilan a adolescentes rebeldes. Henry Miller es autor y personaje, desprovisto de ego, a ratos patético y odioso, a ratos indefenso, vulnerable. Y siempre escritor. Para mí su mayor aportación son los pensamientos y observaciones sobre el ser humano que trascienden de toda suciedad, a todas horas. Monólogos interiores profundos, inspiradísimos, en los que se plantea el sentido de la vida (si es que lo tiene), de su vida, y que se acumulan edificando casi una filosofía. Una muy personal”.

Miller fue escritor de moda  en las décadas de los 70 y 80 para estudiantes de periodismo y literatura de la UNAM, precisamente por su rebeldía, desenfado y cultura del placer. Ha sido con el paso del tiempo como ha ganado mayor reconocimiento y formado parte de los grandes de la literatura norteamericana.