Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 21 de abril, 2019.- Una nota que se consigna en la sección de espectáculos pero que sin problemas se puede trasladar a la de política, se consigna que el grupo Maná “se pronuncia en contra del Tren Maya”. La banda, a través de su vocalista Fher, señaló que: Está bien que el gobierno dé opciones, pero cuando va contra la ecología, ahí no va, ahí no se permite” (El Universal, 20/04/2019). Si bien, Maná no se puede catalogar como una banda cercana a los planteamientos de la izquierda o de movimientos sociales, al menos muestra una sensibilidad básica en torno al aniquilamiento de ecosistemas como augura la construcción de dicho megaproyecto.

Quizás este pronunciamiento podría ser tomado como una ocurrencia para llevar reflectores publicitarios a Maná. Sin embargo, coincide de cierta forma, con lo señalada con el discurso de la ciencia. Pues, el biólogoRaúl Benet de la Facultad de Ciencias de la UNAM, también expresó “que grandes empresarios han comprado cientos de hectáreas en las comunidades mayas, afectando el tejido social y deforestando la selva para el establecimiento de granjas y plantas eólicas” (Aristegui Noticias, 16/04/2019).

Pues es obvio que la narrativa del presidente Andrés Manuel López Obrador de que la puesta en marcha del Tren Maya no traerá consecuencias negativas a las zonas donde supuestamente transitará sólo es un paliativo. Debido a que la afectación no se debe reducir en la construcción de la vía y lo que corresponde a la disposición del derecho de vía, es decir, en el trayecto del tren sino que se debe ver como un fenómeno de mayor complejidad. Que implica, desde luego, la especulación de vastos territorios peninsulares como los son Bacalar y Calakmul.

 Así que el sentido común de Maná se vincula con esta voz científica del biólogo Benet para constituir un argumento. Y este argumento debe confrontarse con la lógica propagandística presidencial y así agrietar ese entramado que los zapatistas han denunciado: “(…) el mal gobierno actual es como sus antecesores. Pero cambia ahora la justificación: hoy la persecución, acoso y ataque a nuestras comunidades es ‘por el bien de todos’ y se hace bajo la bandera de la supuesta ‘IV Transformación’.”

El Tren Maya no es para el bien de todos, muchos menos para beneficio de las naciones originarias asentadas desde hace milenios en aquellos territorios, que quede eso claro.