Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 5 de marzo, 2019.- Ha sido recurrente en las giras del presidente Andrés Manuel López Obrador,  que la gente arremeta contra los gobernadores. El grito de “¡Fuera, Fuera!” ha sido común.

“No es que lo dirija ningún partido, es que en todos los estados hay muchos problemas.
Como decía Madero y ahora lo estoy repitiendo, a partir de la frase   bíblica, de que el pueblo tiene hambre y sed de justicia”, respondió el presidente Andrés Manuel López Obrador en la conferencia matutina de este lunes.

“Muchos quieren ser escuchados,  por eso el acto público es importante, porque ahí, aunque no   se resuelven los problemas, en algunos casos yo puedo dar  instrucciones en lo que nos corresponde, otras cosas tienen que ver  con el Poder Judicial, con otros poderes”, apuntó el Presidente.

“Los gobernadores, debo decirlo, se han portado muy bien, yo por eso salgo, ante una falta de respeto los defiendo y nos les  gusta a algunos, pero ni modo”, enfatizó Obrador, tras indicar que salvo en un solo caso no ha percibido que se traten de expresiones orquestadas en contra de ellos.

“Pero en caso de que los gobernadores prefieran evitar esta exposición podría reunirme con ellos de forma privada, pues se trata de la autoridad electoral a la que su gobierno debe tratar con respeto y mantener una relación pero que si optan por esta vía privada, lo hará sin problema”, apuntó.

En el caso de Michoacán, el presidente Obrador ha realizado tres visitas, y en las tres hubo rechiflas y gritos contra el gobernador Silvano Aureoles. La primera fue el 6 de octubre de 2018, como presidente electo encabezó un mitin  en el centro histórico, y una reunión cerrada en Palacio de Gobierno. Fueron muchos los gritos de “¡Fuera Silvano!”.

Regresó a Morelia el 3 de enero, para entregar el nombramiento al director general del IMSS, Germán Martínez e inaugurar lo que son ahora sus oficinas. En esta manifestación el gobierno estatal trajo “simpatizantes” de Silvano, pero aun así, las porras fueron apagadas por las protestas,  como familiares de policías despedidos hace poco más de tres años; y gente de Nahuatzen que pretendía ser escuchada por el Presidente, entre muchos otros.

La última visita de AMLO fue a Huetamo, el pasado 8 de febrero. Allí ocurrieron cosas chuscas que ya creíamos rebasadas, como entregar banderas amarillas y playeras blancas con un corazón que decía “Yo amo a Silvano” a un número importante de acarreados. Este grupo de choque pretendió  impedir el paso de los maestros de la CNTE, que pretendían resolver el conflicto  con el gobierno estatal que habían iniciado el 14 de enero y que finalmente concluyó el 15 de febrero.

Lo que no sabía la gente de Aureoles es que  AMLO viaja por tierra, y no en helicóptero,  así que a unos kilómetros del lugar de la reunión en Huetamo, un grupo de maestros lo esperaban y les dijo que Aureoles pretendía impedirles el paso, lo que ocasionó una gresca, y evidentemente rechiflas al gobernador. De nada sirvió que el alcalde fuera hermano de Silvano.