Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 18 de enero, 2019.- Este miércoles se aprobó la conformación de la Guardia Nacional, por parte de la Cámara de Diputados. Con el objetivo de resolver el problema de la seguridad pública, a pesar de los cuestionamientos de diversos sectores de la sociedad.

Si bien hace una semana se abrió una serie de foros en la Cámara de Diputados para discutir el tema de la Guardia Nacional. Donde especialistas, académicos y activistas desaprobaron uno de los proyectos más significativos del reciente gobierno en materia de seguridad nacional. Sin embargo, se impuso la mayoría  encabezada por Morena y sus aliados, además de haber contado con el apoyo de la bancada del PRI y con un sector del PRD, para obtener los votos necesarios para su aprobación.

Estas voces críticas han señalado una serie de contradicciones en la conformación de la Guardia Nacional, de toda índole. Por lo que existe el consenso abierto de que es una apuesta que precisamente se caracteriza por sus ambigüedades y ambivalencias, de todo tipo y de todas las magnitudes.

Ante esto vale la pena detenerse y recordar a un personaje al que se le ha retirado los reflectores pero que ha sido uno de los impulsores más entusiastas de esta apuesta en términos de la seguridad pública: el ex general José Francisco Gallardo. Militante de Morena y que en su momento se pensó como candidato a la gubernatura de Colima, quien hace una décadas fue enjuiciado en Consejo de Guerra por enriquecimiento ilícito.

El ex general hasta hace poco en cualquier foro en que se presentara, hacía una defensa y reivindicación de la Guardia Nacional. Sin embargo, su propuesta se opone a lo que se ha aprobado, pues Gallardo pensaba que sería la puerta para regresar al ejército a los cuarteles, como se ha pedido en diversos foros y por múltiples víctimas de violencia.

Además, también él proponía que se respaldara la labor de policías comunitarias.

Por lo que su apuesta era retomar una iniciativa popular que nació frente a la ausencia del Estado en territorios de comunidades originarias.

Así se tendría un frente a partir de resolver las condiciones de seguridad particulares, dependiendo del contexto, manteniendo las responsabilidades y márgenes de acción, así como diferenciar los marcos normativos entre el Ejército, la Policía y la Guardia Nacional. Sin embargo, dicha propuesta en nada responde a lo que se propone. ¿Acaso no estamos frente a una idea que se ha corrompido? ¿Acaso no es ésta, otra forma de corrupción?