Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 8 de febrero, 2019.- Desde 1982,  la apertura económica y el libre mercado se fueron presentando de manera reiterada como una oportunidad para el progreso de México; sin embargo, los indicadores económicos y sociales no reflejan este hecho. La continuidad en el enfoque de las políticas públicas iniciadas en  1982, en el gobierno de Miguel de Madrid (1982-1988), Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ernesto Zedillo (1994-2000)  permaneció en los gobiernos de Acción Nacional encabezados por Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012),  y con el retorno del PRI a la jefatura del Poder Ejecutivo (2012-2018).

En 35 años la misma línea de pensamiento estuvo vigente. Con la elección presidencial del 2006, la más cerrada en la historia contemporánea de México en la que hubo una diferencia de 233 mil votos, la continuidad institucional, legal y cultural del viejo régimen todavía  se mantuvo por 12 años.  El quiebre se dio  a mediados de 2014,  en lo que parecía ser una historia de éxito de una tecnocracia conservadora que había logrado completar el ciclo neoliberal en México, se convirtió de pronto en un relato de horror, incompetencia y abierto desafío a la opinión pública”.

En la evaluación sobre las privatizaciones, en nuestro país, queda claro que  no estuvieron encaminadas a mejorar ni la eficiencia privada, ni la eficiencia pública o a mejorar el bienestar social, sino a satisfacer los intereses de los grupos de poder. Los múltiples vínculos y negociaciones que involucraron los procesos de privatización en las que hubo una creciente corrupción, transformaron la relación entre las élites estatales y privadas, nacionales y extranjeras.

También se auspició el camino a la práctica reconocida entre los  funcionarios estadounidenses de la “puerta giratoria” (revolving door), esto es, un tránsito cada vez más frecuente de los espacios de decisión públicos a los privados.

La campaña electoral de Peña Nieto construyó una agenda  cuya  promesa era romper con el ciclo de tasas de crecimiento del 2% anual. El candidato hizo 23 propuestas durante su participación en el primer debate presidencial. Las primeras  13, estaban referidas a “modernizar” Pemex, con la participación del sector privado y  la otras  16 consistían en  bajar el precio a combustibles y hacerlos menos contaminantes. Como resultante de la elección  el PRI no alcanzó la mayoría parlamentaria en las elecciones de 2012, lo cual obligó a Peña Nieto a cambiar su estrategia de privatizaciones. 

La agenda política resultante fue un programa de gobierno, que implicaba la construcción de un presidencialismo de coalición, que aseguraría en el Congreso de la Unión, la aprobación de un amplio paquete de reformas entre ellas la privatización de Pemex a través de una estrategia llamada  Pacto por México apoyada por el PRI, PAN y el PRD. 

El quiebre a mediados del 2014,  de lo que parecía ser una historia de éxito de una tecnocracia conservadora que había logrado completar el ciclo neoliberal en México, se convirtió de pronto en un relato de horror, incompetencia y abierto desafío a la opinión pública, en donde hay múltiples ejemplos de corrupción, tráfico de influencias y conflictos de interés. Un ciclo político y económico que aún representa para sus beneficiarios poder y dinero. 0 List Paragrap