Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX,  13 de noviembre, 2019.- La palabra hipocresía proviene del latín  hypocrisis y del griego  hypokrisis, que significan “actuar o fingir” una respuesta”. Vicente Fox actuó y fingió sus respuestas cuando  afirmó que en su sexenio no hubo robo de combustible. En entrevista con Ciro Gómez Leyva para Grupo Radio Fórmula, a principios de este año, dijo que lo dicho por el presidente Andrés Manuel  López Obrador sobre el robo de hidrocarburos en México, eran “palos de ciego”. 

Sin medir las consecuencias de sus palabras, Fox manifestó que durante su mandato del 2000 a 2006, no hubo robo de hidrocarburos, “ni siquiera existía la palabra huachicol”. Además, en tono arrogante pidió al presidente, asumir su responsabilidad y dejar de culpar a terceras personas. 

El  27 de diciembre de 2018, fue un día clave para  el gobierno de México en virtud de que se  tomó  la decisión de frenar el robo de hidrocarburos a Pemex  que es de 60 mil millones de pesos anuales. La cifra del gobierno federal duplica lo estimado por la administración pasada, encabezada por Enrique Peña Nieto, cuyo monto ascendía a alrededor de los 35 mil millones de pesos, pero sólo tomaba en cuenta la ordeña de ductos y no el robo de pipas.

Fox  buscó desviar las acusaciones en su contra atacando a López Obrador,  como se puede observar en su Twitter del 9 de enero de este 2019,  cuando manifestó: “El gobierno que tuve el honor de encabezar combatió con firmeza todas las formas de crimen organizado, incluyendo la del robo de gasolinas, sin afectar a los consumidores. Las pérdidas por este concepto y las fugas detectadas eran más de diez veces menores de lo que hay ahora.”

Lo cierto es que el ex presidente  es incapaz de explicar el desorden y la  corrupción que existió en su sexenio luego que el tres de enero Jesús Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo, declaró bajo juramento en la Corte Federal del Distrito Este, de Brooklyn, Nueva York,  que su padre Ismael El Mayo Zambada García, pagaba una cantidad mensual al escolta personal del entonces titular del Poder Ejecutivo, coronel Marco Antonio de León Adams. 

De qué tamaño sería la penetración del narco en el sexenio 2000-2006, que el “coronel Adams”, manejaba la agenda presidencial. De ese tamaño son las explicaciones que tiene que dar Fox.

Recordemos que en el primer mes del gobierno de Fox, Joaquín El Chapo Guzmán se fugó de Puente Grande, , mediante un pago multimillonario que lo mismo salpicó a policías, custodios que a los altos funcionarios responsables de la Seguridad Pública del país si bien El Vicentillo aclaró que Fox no tuvo nada que ver con la fuga del El Chapo de Puente Grande, Jalisco, como en su momento reportaron los medios de comunicación aunque el Cártel de Sinaloa se cimentó durante los sexenios panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón. 

Una vez en libertad, El Chapo comenzó a construir las bases de lo que actualmente es el Cártel de Sinaloa, la organización más poderosa del planeta, de acuerdo con la Drug Enforcement Administration (DEA). Guzmán pudo trazar su plan criminal sin ser molestado: le declaró la guerra a Los Zetas, sus rivales acérrimos; exterminó a los Carrillo Fuentes y extendió sus tentáculos a lo largo y ancho del país hasta convertir a su organización criminal en el Cártel más sólido. El resto de su obra la concluyó durante el gobierno de Felipe Calderón, en cuyo sexenio jamás fue molestado. Pero esa es otra historia.