Úrsula Albo/Noticias y Debate M3

CDMX, 30 de abril, 2019.- Hace aproximadamente una década, los economistas, David Rosnick y Mark Weisbrot, postulaban que reducir la jornada laboral impactaba de manera directa en el alto consumo de energía, llegando a reducirlo cerca de un 20 por ciento. Sobre todo, la tesis criticaba a las jornadas laborales tan extensas que los trabajadores de los Estados Unidos de América (EUA) tienen. Asimismo, con esta medida también el país bajaría sus emisiones de carbono, lo cual nos beneficia a todos los presentes y futuros habitantes del planeta.

De ahí surgió un planteamiento en el cual se proponía tener fines de semana de tres días, en el lugar de dos, lo que supondría que la industria reduciría su impacto ambiental. En el ámbito personal, esto también significaría más tiempo libre para calmar nuestras vidas estresadas, convivir más en familia y a la par estaríamos tomando medidas ecológicas.

Pero, por muy bien que suene, hay que tomar en consideración ciertas cosas para impulsar este tipo de cambios, pues dicha medida se aplicó en 2007 dentro del estado de Utah en EUA, específicamente en las oficinas de servicios públicos. Así se redefinió la semana laboral de lunes a jueves, pero con horario corrido, los resultados fueron asombrosos, pues con ello se lograron ahorros energéticos de aproximadamente 336 millones de pesos.

Todo esto gracias al solo hecho de ir a trabajar 4 días en lugar de 5, pues esta dinámica representaba reducir el uso de luz en las oficinas, el del aire acondicionado, el de la energía de las computadoras y otros equipos, y todos estos beneficios, trabajando el mismo número de horas, pero durante menos días.

Sin embargo, a pesar de los ahorros que esto representaba, la medida fue desechada en el año de 2011, pues significaba que los demás miembros de la sociedad de Utah, al no gozar de los beneficios de un fin de semana de tres días, se molestaran y reclamaran el no poder llevar a cabo aquellos trámites públicos necesarios los días viernes.

Es así como este experimento nos deja en claro que se debe de considerar a toda la sociedad en su conjunto al intentar implementar medidas verdes o amigables con la naturaleza y que se relacionan también con el aumento en la calidad de vida, pues la dinámica de trabajo se rompe cuando se realizan de forma aislada, con la finalidad de evitar la disparidad en las funciones ya asimiladas por la sociedad.

Pero, si al implementarlas con las grandes empresas, les causa ruido este tipo de nuevos horarios de descanso, también habrá que advertirles que ellas ganan, pues el experimento también reveló que cuando sus empleados van a trabajar 4 días a la semana, se reducen las bajas por enfermedad, e incluso aumenta la productividad. Así que habrá que plantearlo de nuevo, pues al parecer todos ganaríamos con una medida así. No obstante, las últimas propuestas presidenciales están a favor de incrementar las horas y días de trabajo.

La autora es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y cuenta con estudios de Licenciatura en Sociología por la UNAM; tiene el grado de Maestra en Docencia para la Educación Media Superior, Área de Ciencias Sociales por la misma institución y actualmente imparte clases en la UVM campus sur.