Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 18 de febrero, 2020.- En torno a la pequeña Fátima que desapareció el pasado11 de febrero y cuatro días después fue hallada sin vida en un camino de terracería en Tláhuac, Ciudad de México, es un caso que sin duda provocó indignación y coraje entre la ciudadanía, porque no concebimos que existan personas capaces de llevar a cabo un acto tan degradante.

La condición humana coloca a nuestra especie como el ser más cruel del mundo animal. La historia está llena de casos sangrientos en contra de los seres más vulnerables. Sin embargo, todos pensamos que la civilización nos había transformado, pero no es así, prueba de ello es que las guerras continúan.

Es normal que un caso como el de Fátima atraiga a un público masivo, incluso con mayor fuerza que cuando el número de víctimas es mayor.

El fenómeno de las redes sociales mueve millones de conciencias en minutos. El morbo se ha convertido en un producto rentable que han aprendido a explotar los medios informativos.

Hay muchos ángulos para observar y analizar un caso como el de Fátima, principalmente porque muestra con claridad la deshumanización y carencia de todo valor de los agresores.

También la incapacidad de autoridades de seguridad que no han podido no solo frenar tanta delincuencia, sino mantener la casi totalidad de impunidad en delitos como el homicidio.

El consumo cada vez mayor de drogas, principalmente sintéticas, y la guerra entre pandillas han invadido las calles de las principales ciudades del país.

La familia dejó de ser el núcleo social formadora de valores. Ahora la televisión, y las redes sociales que usa la propia delincuencia, se han convertido en las escuelas más importantes de los jóvenes. Sin duda son tiempos de degradación y descomposición social, donde casi nadie se salva.

Casos como el de Fátima y feminicidios se politizan, porque los grupos más radicales de derecha, que mucho provocaron el caos que ahora vivimos, son quienes manipulan protestas en contra del gobierno de México.

En materia de seguridad no hay nada sencillo. Son tantos los factores que influyen en la crisis que vivimos, que no hay por dónde empezar. Es irónico que quienes aparentan mayor espanto, son los propios medios informativos que difunden tanta basura.