José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 1  de junio, 2019.-El problema migratorio es tan complejo como el del crimen organizado. Resulta fuera de lugar que el presidente estadunidense Donald Trump pretenda que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, resuelva  este asunto que los mismos gobiernos y grupos de poder del vecino país del norte han provocado en algunos países de América Latina.

En la carta que envió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump,  anunció que impondrá aranceles a los productos mexicanos en tanto México no detenga la migración ilegal, López Obrador comentó al respecto: “siempre vamos a defender a nuestros paisanos migrantes”.

Trump es un jefe de Estado muy controvertido. Lo han tachado de todo. Pero no hay que olvidar que es el Presidente del país más poderoso del mundo. Sin contar que la visión política  en torno a López Obrador no es muy buena entre los grupos empresariales del extranjero, por la sencilla razón que está afectando intereses. Finalmente al gobierno  de Estados Unidos y a las grandes trasnacionales les convenía más que México tuviera gobiernos corruptos.

López Obrador aseguró en Apizaco, Tlaxcala, que defenderá a todos los migrantes, y afirmó: “México se va a convertir en una potencia económica con bienestar y con justicia, y la migración va a ser optativa, no obligatoria. El que quiera irse, que se vaya por gusto, no por necesidad. Y no sólo a los mexicanos, a todos los que por necesidad se buscan la vida, y salen a otras partes, se echan andar porque no tienen oportunidades ni de trabajo, o porque en sus lugares de origen hay mucha violencia”.

Sin duda la posición del presidente de México es correcta, pero hay que ver qué tamaño está  el ciudadano de enfrente. Como dijo Obrador, “para que haya pleito se necesitan dos, y nosotros no vamos a entrarle a ese juego”. No obstante la historia nos ha mostrado que los estadunidenses han actuado de manera unilateral en varios conflictos internacionales.