Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 7 de mayo, 2019.-La del PRD, fue una lucha de grandes proporciones en Michoacán, de julio de 1988 a diciembre de 1993 ocurrieron una serie de acontecimientos políticos que marcaron a la entidad. En todo este periodo, el debilitamiento del partido del sol azteca se dio desde adentro con sus diferentes tribus.

El priista Eduardo Villaseñor Peña obtuvo el triunfo  como gobernador de Michoacán el 12 de julio de 1992, con  418  mil votos, y el perredista Cristóbal Arias, 289 mil. Fue una elección cuestionada por los fraudes electorales; el partido tricolor utilizó todas las mañas habidas y por haber.

Arias Solís se autoproclamó gobernador moral, al tiempo que un grupo de perredistas se “plantaron” frente a Palacio de Gobierno. El gobierno priista y sus operadores políticos iniciaron una fuerte campaña en contra del partido del sol azteca, acusándolos de violentos. En respuesta los perredistas boicotearon  cualquier acto de Villaseñor Peña. Ante la presión, el 4 de octubre de 1992, Eduardo Villaseñor solicitó licencia para separarse del cargo, es decir apenas duró 20 días como gobernador.

Ausencio Chávez fue designado por el Congreso local gobernador interino. Mientras que el PRD se debatía en luchas internas. A fines de 1993 los conflictos políticos comenzaron a ceder. Algunos militantes responsabilizaron a líderes como Cristóbal Arias de haber vendido el movimiento. Según el perredista Leonel Godoy, no había ningún elemento en torno a esa acusación. No obstante fueron cuestionados varios liderazgos que al parecer fueron cooptados por el partido en el poder, y algo hubo de eso porque finalmente el partido se dividió y se pulverizó entre los mismos grupos antagónicos.

La mejor etapa del PRD fue  entre 2002-12, el PRD llegó a gobernar con candidatos propios, Baja California Sur, Zacatecas, Tlaxcala, Morelos, Chiapas, Michoacán y Tabasco. Sin embargo, después hubo gobiernos perredistas cuestionados, sobre todo acompañados de la mano que mece la cuna del poder.

En noviembre de 2014, el fundador del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas renunció al partido. Todo parecía indicar que un pequeño grupo controlaba el partido, y que se prestaba a cualquier negociación con el partido en el poder. Se perdió la ideología, el rumbo y el propósito de la lucha.

EL partido del sol azteca llegó a tal descomposición que en los comicios de 2018 se aliaron con el PAN, partido de derecha. Eso sin contar con tratos por debajo de la mesa con el PRI. Así que a nadie sorprende que hayan perdido casi todo su capital político.  Pero el mundo da vueltas, habrá que esperar a ver lo que sucede en los próximos años, y es posible que vuelva a levantar a través de alianzas, de lo contrario el panorama político no es tan agradable, pero en México todo puede suceder.