Ernesto Martínez Elorriaga/ Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 3 de septiembre.-No es ninguna mentira cuando alguien dice que los delincuentes salen con mayor facilidad de la cárcel que las personas inocentes. Como ejemplo, basta observar lo que ocurre con integrantes del crimen organizado que han cometido delitos verdaderamente graves.

Nos desayunamos con la noticias de que cuatro presuntos integrantes del grupo delincuencial Guerreros Unidos, acusados de estar implicados en el secuestro de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, fueron liberados el sábado pasado, gracias a un amparo.

El juzgado primero de distrito de procesos penales federales, con sede en Tamaulipas, ordenó la liberación de Gildardo López Astudillo, El Gil (líder del grupo), Joaquín Lagunas Franco, Juan de la Puente Medina y Óscar Veleros Segura. Los coacusados interpusieron amparos, que fueron concedidos bajo el argumento de que los implicados rindieron desde su detención debido a  que denunciaron haber sido víctimas de tortura.

Independientemente de las leyes, los jueces deben tener mayor criterio y responsabilidad. El Poder Judicial ha sido severamente cuestionado porque ha favorecido en reiteradas ocasiones a delincuentes reconocidos, bajo el argumento de que así lo dictan las leyes. Debiera ser bajo criterio, porque un juez más de los textos y documentos representa am una sociedad ofendida, y resulta que resuelven exactamente lo contrario.

Los gobiernos salientes se encargaron de dejar integrado un  sistema judicial para favorecer a quienes ostentaron el poder. Es urgente realizar cambios en la materia, porque en materia de seguridad hay una severa crisis, y el buen juez por su casa empieza.