Mario Ensástiga Santiago/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 28 de mayo, 2019.- Con el relajo que se armó tras el homenaje al líder de la Iglesia Evangélica La luz del Mundo, el 15 de mayo en el Palacio de Bellas Artes en la CDMX, presentado mañosamente como una “gala cultural”, actividad que en realidad fue un acto religioso, hecho que por supuesto nunca había sucedido en tan hermoso recinto cultural.

El homenaje fue a Naasón Joaquín García, “Apóstol de Jesucristo” y líder de la iglesia evangélica La Luz del Mundo y entrega de un reconocimiento al pastor de la iglesia evangélica, dicho concierto musical vulneró sin duda el laicismo de la cultura y del Estado mexicano, aun cuando el vocero de La luz del Mundo argumentó de diversas maneras que no fue un acto religioso, porque no hubo oraciones y alabanzas, el espectáculo operístico fue en “homenaje” al líder religioso con la representación de El guardián del espejo, en el que participaron once cantantes de ópera, acompañados por un coro y la Orquesta Filarmónica de la Secretaría de Marina, ese es el asunto, un homenaje a un pastor religioso, aun cuando no hayan rezado.

Como se sabe Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México, es protestante evangélico, cuestión que es su derecho y como tal debe ser respetado, sin embargo su envestidura presidencial del Estado laico mexicano, lo somete a una valoración y vigilancia muy distinta que a cualquier otro ciudadano, ha sido en varias ocasiones cuestionada, en lo político por la coalición electoral de “Juntos Haremos Historia” con el Partido Encuentro Social (PES), partido claramente fundado y fortalecido con personas que profesan la religión evangélica, expresión política conservadora y de ideología política de derecha.

AMLO al ser cuestionado por el evento celebrado en Bellas Artes, se refirió a que hay que ser tolerantes y pidió a la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, que en una rueda de prensa matutina explicara por qué se realizó ese evento y recordó que la utilización de ese recinto cultural y artístico están prohibidas las actividades religiosas y políticas; señaló que en el pasado, cuando había autoritarismo, se despidió a titulares de Cultura por haber dado permiso cuando abrieron las puertas Bellas Artes a Diego Rivera para que pusiera la bandera comunista.

No hay duda que ideológica, religiosa y políticamente AMLO es bastante controvertido, por un tiempo todo indicaba que el prócer más admirado es Benito Juárez, justo el que separó la iglesia del Estado, ahora más recientemente se refiere con especial devoción a Francisco I. Madero, quien por cierto tenía el gusto excéntrico de escuchar a los espíritus del más allá, ese hombre que con la consigna “sufragio efectivo, no reelección”, cimentara las bases de la democracia mexicana y al mismo tiempo se comunicaba con los muertos y hasta se dice que escribió un libro para evangelizar al pueblo al espiritismo.

El evangelismo es una secta cristiana protestante derivada del metodismo anglosajón y desarrollada principalmente en los Estados Unidos de América, no reconocen  la autoridad del papa y de la Iglesia Católica, tampoco a los santos e imágenes religiosas veneradas por los católicos, sus fieles tienen prohibido rendir tributo a cualquier símbolo, ya que consideran que sólo Dios puede ser honrado y venerado; AMLO fue severamente criticado porque en un evento oficial frente a los máximos representantes de las Fuerzas Armadas, se negó a hacer los honores a la bandera mexicana, al respecto López Obrador aclaró que en ocasiones no lo cantaba porque así lo marcaba el protocolo, pero reiteró su respeto por los símbolos patrios: “andan muy desesperados por eso inventan cosas”, comentó.

Lo cierto es que las distintas religiones manifiestan cada vez mayor interés por ampliar la influencia en la agenda política nacional, particularmente los grupos evangélicos en México y en de muchas otras partes del mundo, particularmente en nuestro continente latinoamericano; cada vez es más claro la  irrupción religiosa en los discursos y actitudes políticas de los candidatos y políticos, como nunca en las campañas electorales del 2018 en nuestro país, cada vez es más recurrente oír a los políticos al final de sus discursos la frase: “Que Dios los bendiga”, cuestiones que van más allá de los desplantes religiosos de Vicente Fox y Felipe Calderón.

No han sido pocas las voces y plumas que se han referido al latente riesgo y vulnerabilidad del laicismo del Estado mexicano,  en América Latina, particularmente  el evangelismo político se ha incrementado notablemente, la última vez que estuve en Nicaragua y Guatemala a principios de 2012, me impresioné como el evangelismo había penetrado drásticamente en las filas de organizaciones de izquierda como el Frente Sandinista de Liberación Nacional y en muchas otras organizaciones y ex guerrilleros centroamericanos.

La presencia del evangelismo político electoral, de manera muy clara los pentecostales se dan en casi todos los países de América Central y en algunos de América del Sur como Colombia, Chile y desde luego en Brasil con el arribo de Jair Bolsonaro, quien ganó bajo la consigna, “Primero Brasil, pero ante todo Dios”.

En nuestro país vivimos una etapa de transición que muy probablemente durará la mitad del sexenio, etapa por demás interesante compleja y contradictoria en muchas cuestiones, el caso de que el partido del presidente de México, subliminalmente se llame Morena y que justo haya elegido un 12 de diciembre para su registro como candidato a la presidencia de la República, no son cuestiones casuales, sus formas de vida en mucho monacales, no chupa, no fuma, no se desvela y madruga como pocos para trabajar todas las horas del día, sus reiteradas alusiones religiosas, no dejan de llamar la atención y pensar que el Estado laico está en riesgo.

Como quiera que sea no cabe la menor duda de que el perfil socio político y religioso de AMLO, le ha permitido al pueblo de México, reflexionar, criticar y sancionar electoramente a la clase política tradicional que ha cavado la gran fisura entre la moral, la ética, la política y el ejercicio del poder; en lo personal no creo que en los próximos años las políticas públicas del gobierno de la 4t, se desarrollen de tal suerte que atenten directa y gravemente al Estado laico mexicano, si por el contrario hubiera acontecimientos que contundentemente atentaran o debilitaran la laicidad del Estado mexicano, seguramente que buena parte de la sociedad estaríamos totalmente en contra.