Emiliano Pérez Cruz/Noticias y Debate M3

Nezahualcóyotl, 3 de agosto, 2019.- Conforme Puberto crecía, se incrementaban las dudas: los grandulones se jactaban de sus novias y el cinco letras, donde hubo “chico, grande y mameluco”. Puberto ponía cara de ¿juat? Una visita a la peluquería dio luz sobre el asunto. El fígaro colocó la bata al cliente, y una revista sobre las piernas del chiquillo de nueve años.

Mientras el zip zip zip de las tijeras devastaba la pelambre, en la revista el galán llama a la puerta. Ella abre, se arroja en su pecho; él la desnudó y manos faltan para estrujar y Ella grita ahhh, logra zafarse, sobre la cama abre las piernas y suma los ahhh, ughhh, auchhh, tiende los brazos y, oh my god, pide: Ven.Y en seguida: Mama. Mámame… y él no se hace del rogar y ella centra atención y labios, es la Devoradora de Sables y luego al departamento arriban más parejas, y es batalla campal, relevos australianos, ellos con ellos, ellas con ellas; ellas por ellos ocupadas sin temor a perder anginas o almorranas, y al mismo tiempo atendiendo a sus semejantas.

¿Entendería Puberto a qué se referían los grandulones cuando describían posiciones sexuales como: de a perrito, el 69, el chivito mirando al precipicio, el palito encebado, las piernas de corbata, y tirarse a matar hasta la empuñadura? Tal vez. Después de la historieta porno, nada fue igual. Perdió inocencia, magia, imaginación. Salió conturbado, alelado, más turbado y temeroso que excitado porque, contaba la leyenda urbana, los peluqueros gustan de los pubertos.

Los toscos dibujos le hicieron comprender que las abejitas polinizadoras eran abejorronones mostachones que se introducían entre la selva negra y de ahí emergía aquel chipote chillón que en nueve meses se gestaba. Dudas: ¿José, su marido, no se dio por ofendido cuando María concibió al Salvador? ¿La pareja no es exclusividad de nadie? ¿La homosexualidad se lleva con lesbis y ésta con la bisex? Sí. Nada fue igual.

Salió de la Secun. El CCH Azcapolanco era territorio donde florecía lo que la gente llama libertad. Más lecturas aparecieron. Un día vio a Paola clavadísima en el texto Introducción a la teoría de conjuntos. En realidad leía otro: Fanny Hil. Memorias de una cortesana, novela del inglés John Cleland, según la Wiki, de los libros más perseguidos y censurados, obscenidad en forma de novela.

Paola prometió: mañana te lo presto, manis. Puberto lo devoró en el WC, sostenido con la zurda: la diestra rendía culto a Onán. Más que la educación escolarizada, la literatura daba más saber acerca del antiguo mete y saca, del deseo, placer y quereres erotizados y preferencias inusitadas.

Fanny Hill siguieron: Loto Dorado; Las mujeres de Hsi MenGrushenska, tres veces mujerMemorias de una pulgaObras Completas del Marqués de Sade, ejerciendo los principios de la lectura dinámica: ve a lo hard, lo que de esos libros impresionaba: que hay mucho más allá de lo pareja hetero, y que piel y la genitalidad tienen facetas sin fin, como las que explotan los sitios de internet que divulgan el quehacer de profesionales y amateurs porno, lucen sus destrezas en honor al lema: En el amor y en la guerra, todo hoyo es trinchera, aunque en la realidad esas prácticas se invisibilizan y tratan de insanas, “corregibles” con apoyos psicoterapéuticos, médicos, clínicos.

La literatura confirma que somos máquinas deseantes, aunque el capitalismo todo lo privatice. Como han señalado Deleuze y Guattari: El hombre es naturaleza. El deseo es revolucionario, cuestiona el orden establecido. El deseo es activo, agresivo, artista, productivo, conquistador. La literatura es también ezquizofrenia, proceso de producción sin fin.