Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 28 de mayo, 2019.- El sábado pasado se realizó ¿Quiénes Somos? Primer Encuentro de Jóvenes Indígenas Urbanos en la Ciudad de México. La sede fue el Antiguo Colegio San Idelfonso en donde se supondría que se iban a dar cita los jóvenes de identidades culturales diversas, asentados o que transitan por la mancha urbana, pero no fue así. 

Eso sí el presídium estuvo abarrotado la alta burocracia local y la academia.  Allí se encontraban los titulares de la Secretarías de Cultura y de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes de la Ciudad de México, el responsable del San Idelfonso, representantes de la Universidad de la Ciudad de México, la Escuela Nacional de Antropología e Historia,  Ariana Martínez integrante de la Coordinación Indígena Otomí A.C. y el Rector de la Universidad Iberoamericana. Quienes, como era de esperar, no se ajustaron al horario del programa y aprovecharon la ocasión para posicionar su agenda institucional públicamente, disminuyendo el tiempo de las otras actividades, por mero protagonismo. 

Ariana Martínez  fue la única que se podría identificar con una identidad juvenil e indígena pero no habló. Pues después de decir: “que pocas veces los voltean ver”(a ellos como “indígenas” las instituciones) se le hizo un nudo en la garganta y el llanto impidió seguir, hasta que el silencio fue interrumpido por los aplausos de los asistentes. Así ya sin la burocracia se armaron los grupos para conformar las mesas de diálogo tituladas: Reconocimiento, identificación y etiquetas, Usos y ventajas de la identidad indígena, Estrategias personales y familiares de adaptación e integración a la ciudad y Restablecer la comunidad. 

Yo me colé en la mesa de Reconocimiento, identificación y etiquetas. Allí se discutieron los puntos que aludía la mesa, pero en un punto se hizo palpable la ausencia de las y los jóvenes portadores de identidades provenientes de culturas originarias. Pues en la mesa sólo estaba una compañera que se identificó como “mixe” y yo, que a pesar de ya no ser joven, me autodenominé como ñuu savi. Así que frente a aquella ausencia, aludí a que los jóvenes están recreando sus identidades en sus espacios de confluencia que no son precisamente los académicos. Sin embargo, yo al tiempo señalé dos lugares donde sabía que en ese mismo momento estaban jóvenes originarios en la Ciudad de México. 

Algunas y algunos se encontraban en clase de lengua originaria en la Centro cultural José Martí, uno de los poquísimos espacios donde se pueden enseñar y aprender alguna de las lenguas que se hablan en la Ciudad de México. Y por la falta de espacios se aprovecha al máximo el tiempo de estos cursos. Mientras que otras y otros se encontraban en el Foro Contra la Militarización en el Territorio Zapatista y en Contra de la Represión a los Pueblos y Comunidades Indígenas del Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno (CNI-CIG). 

 En este foro, acudieron representantes de Mexicali Resiste, dela Centro Frayba de Derechos Humanos de San Cristóbal de Las Casas, también miembros del CNI CIG, y de la lucha de Amilcingo Morelos, Padres y Madres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, además del director de la revista Contralínea y el académico Gilberto López y Rivas, entre otras y otros. 

El abogado agrario Carlos García y miembro del CNI CIG hizo mención de la “terrible noticia del descuartizamiento, asesinato de los compañeros Bartolo Hilario Morales de la comunidad nahua de Tula y del compañero Isaías Xantenco Ahuejote de la comunidad nahua de Xicotlán, ambos del municipio de Chilapa de Álvarez, pertenecientes a la Policía comunitaria, el primero de ellos comandante, el segundo policía comunitario, integrante del CIPOG-EZ y de la Policía comunitaria.”

Y continuó señalando que: “Este país compañeras y compañeros, como tantos países en el mundo entero… está siendo desmontado, está siendo destruido y hay que tener claro de que se trata de decisión de los poderes capitalistas a nivel mundial, esto es con independencia de los partidos y de los gobiernos que tengamos, que si son de derecha o que si son de izquierda, que sin son rojos, que si son amarillos, que si son verdes… es eso es secundario.”

De tal suerte que la jornada del sábado que una vez más se reiteró la distancia entre la realidad de las naciones originarias y el mundo de la academia y de la burocracia. Realidad  en donde debaten entre la vida y la muerte los integrantes de las naciones originarias que están en lucha.  “