Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 1 de octubre, 2019.- A muchos les llamó la atención el programa especial que realizó recientemente National Geographic sobre los 50 años de vida artística de Alejandro Lora, fundador del grupo de rockThree Souls in my Mind, que años después  solo fue El Tri, sobre todo porque durante décadas el rock nacional estuvo vetado y prácticamente se convirtió en música clandestina en la década de los 70, incluso se prohibió que se tocara en los medios masivos de comunicación.

A partir del 11 de septiembre de 1971 cuando se organizó el Festival de Avándaro,  que reunió al menos una docena de bandas nacionales y donde se dieron cita  unos 100 mil jóvenes en las inmediaciones de Valle de Bravo, Estado de México, inició  otro tipo de represión hacia los jóvenes por parte del gobierno. Apenas había pasado lo del 10 de junio, cuando una manifestación estudiantil fue disuelta y agredida por los llamados halcones en el rumbo de San Cosme. Incluso todavía estaba fresca la represión del 68.

Diez días después de haber ocurrido la masacre del  2 de octubre en Tlatelolco, surgió profesionalmente el Three Souls. En la canción “Abuso de autoridad”, Lora dice que “nadie puede protestar porque lo llevan a encerrar…Muchos azules en la ciudad… y las tocadas del rock ya nos las quieren quitar ya solo va a poder tocar el hijo de Díaz Ordaz…”

Y así fue, en la década de los 70 surgieron los llamados Hoyo Fonky que no eran otra cosa que enormes bodegas que eran utilizadas para las tocadas del rock. Había uno en Ermita Iztapalapa, llamado Atlantis. No había ningún anuncio, el acceso era por una pequeña puerta. Después uno a una iban llegando grupos como Tinta Blanca, Angar Ambulante, Peace and Love, Medusa, Javier Batis, Dugs Dugs y el Three Souls, entre otros.

Es cierto que se quemaba yerba, pero no todos. Eran otros tiempos, cuando el uso de droga prácticamente se veía como un delito y los valores eran otros. No faltaba alguna muchacha que se quería desnudar, pero de ahí no pasaba. Por esos años hubo otro festival, en una plaza de toros cerca de Cuernavaca. Una joven trató de desnudarse, sus amigos le impidieron hacerlo,  y como se encontraban en el  ruedo les lanzaron botellas desde las gradas. Uno de los integrantes del grupo Náhuatl dijo que por ese tipo de actitudes estaban prohibiendo los conciertos de rock, cuando ellos tenían familias que mantener.

Los grupos de rock se fueron extinguiendo, y así como aparecieron clandestinamente los hoyos fonky de esa manera  se fueron extinguiendo las bandas. En 1983 Alejandro Lora abandonó el Three Souls y fundó El Tri.

Por esas fechas el que esto escribe entrevistó a Lora, para un suplemento del diario El Nacional. Habló de los conciertos en el penal de Santa Martha Acatitla y en los barrios y colonias donde tenía miles de seguidores. La situación política cambió y hubo apertura para la difusión de nuevos grupos de rock. La fama de Alejandro fue mayor y le agradaba mentar madres y decir ocurrencias a los chavos rockeros.

–¡Aliviánense cabrones!–, les decía a chavos cuando se ponían locos. Luego hablaba de su música y de los años idos.

–¡El Tri lleva muchos años, muchos antes de que ustedes se hicieran sus “chaquetitas”!

El Tri ha sido todo un fenómeno social. Tiene su público sobre todo entre los grupos más marginados. También ha impactado en el extranjero, como en Perú donde es recibido con mucho entusiasmo por miles de jóvenes.

El Tri se adaptó a los cambios, y Alex Lora a sus más de 70 años sigue gritando: “¡Que viva el rocanrol!