Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 5 de mayo, 2019.-Una fórmula que recorre el pensamiento político desde siglos atrás responde a la manera como se debe tratar al otro. Los griegos marcaban una línea puntual del trato tanto a los iguales como a los superiores e inferiores. Y esto se sintetiza en la máxima trato igual a los iguales y trato desigual a quienes no lo son.

Esto lo expresa el presidente Andrés Manuel López Obrador en casos equivalentes.  Veamos dos casos que tienen similitudes pero también hondas diferencias. Hace unos días frente la necesidad de generar una consulta con lo marcan tratado internacionales como el Convenio 169 y así procurar el consentimiento libre, previo e informado que también se contempla en el derecho múltiple para los pueblos originarios, simplemente el mandatario simuló que ya se han realizado estos mecanismos para saber el sentir de las comunidades para construir el Corredor Transístmico.

En aquella ocasión señaló: “Ya se hizo la consulta y la gente está a favor del proyecto transístmico”. Además remató con lo siguiente: “(…) la gente sí quiere que haya trabajo y que haya bienestar”. A partir de este tema y otros, el Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha presionado a AMLO a atender los estándares internacionales y nacionales para la realización de consultas a pueblos en los territorios que se verán afectados con los megaproyectos que impulsa su gobierno.

Y el otro caso, es en torno a las elecciones sindicales tras la aprobación de la reforma laboral. En aquella ocasión indicó que: “Me han informado que se aprobó en el Senado también una modificación al artículo 123 para que la democracia sindical aplique a los trabajadores al servicio del Estado, ojalá y se apruebe porque entonces también los maestros van a tener que elegir a sus dirigentes sindicales con voto libre directo y secreto”.

En lo anterior  percibimos un cambio sustancial al referir lo que ha también hizo el presidente a influir que la gente en un evento en Juchitán levantara la mano si estaba a favor del proyecto Transístmico. “Bueno, ¿por qué no hacemos aquí una consulta?, ¿por qué no la hacemos? A ver, que levanten la mano los que están en contra que se lleve a cabo el proyecto de Desarrollo del Istmo. A ver, que levanten la mano los que estén a favor del Proyecto del Istmo”, arengó.

Y si regresamos al asunto de las elecciones sindicales. En aquella ocasión AMLO urgió la intervención de Instituto Nacional Electoral en los siguientes términos: “(…) va a ser muy interesante observar una elección de todos los maestros de México para ver quién es van hacer sus dirigentes en elección abierta libre, con voto secreto. Y sería extraordinario, eso sería un paso más, que estas elecciones las organizará el Instituto Electoral, se podría llevar a cabo entonces”.

Así vemos a todas luces el trato desigual. Pues por un lado se desprecia y se desautoriza lo tocante a la consulta de las naciones originarias, pasando por encima del derecho internacional pero sobre todo de la decisión y la voluntad de los pueblos y, en el otro, se expresa el beneplácito para la realización de elecciones sindicales, además  se pide que instancias ayuden a la realización de la dichas votaciones. ¿Por qué elige el presidente este trato desigual?