Mario Ensástiga Santiago/Noticias y Debate M3  

Morelia, Mich., 13 de diciembre, 2020.- En la primera parte de esta colaboración intenté argumentar que la planeación urbana del territorio nacional durante las últimas 4 décadas, ha estado fundamentalmente inspirada en las visiones, proyectos, metodologías, herramientas, políticas y narrativas elaboradas por organismos, países y centros financieros internacionales que regulan el mercado económico mundial.  

Estas propuestas provenientes del norte en detrimento de las que exitosamente se han creado en el sur, como el Presupuesto Participativo (PP) de Brasil; la Planificación Estratégica Situacional (PES) del chileno Carlos Matus aplicada en muchas experiencias de gobiernos nacionales, subnacionales y municipales de izquierda en el Cono Sur; y las metodologías, herramientas y dinámicas de trabajo de la Educación Popular impulsada por el CEAAL en la planeación, evaluación y sistematización de experiencias de gobiernos y organizaciones de sociales de base a lo largo y ancho de América Latina.  

En razón de lo anterior, la sustentabilidad urbana es uno de los retos más importantes en la actualidad y de las décadas por venir, como lo señalé en la primera parte de este artículo, mi estudio y visión sobre estos temas tienen como basamento teórico práctico la obra de Marx y Engels (1846), quienes abordaron de manera general el aporte del materialismo dialéctico al análisis de la ciudad y de la urbanización capitalista, evidentemente ninguno de los dos autores se ocuparon de manera sistemática y profunda de estos temas, sin embargo, sí anticiparon el papel de la ciudad en la lógica de la producción, circulación y acumulación del capital.  

Las metodologías del norte ya señaladas, incuestionablemente tienen importantes aportes, racionalidad técnica, social, económica y ambiental, sin embargo no dejan de ser instrumentos para continuar la subordinación de nuestros países de América Latina al sistema capitalista, es decir a la economía neoliberal, quedando al descubierto nuestra falta de decisión y visión de sólo “utilizarlas” en aquellos aspectos y herramientas en función de nuestras experiencias, visiones, intereses e idiosincrasias locales sobre lo global, y no aplicarlas infructuosamente a pie juntillas.  

Ahora trataré de ilustrar cómo se concretan estas metodologías y herramientas de trabajo en el complejo proceso de gestión cotidiana del desarrollo urbano y ordenamiento territorial de nuestras ciudades y comunidades. Ya en el proceso de operación de nuestros planes, programas y proyectos, surgen un sin número de obstáculos, como la ausencia de la adecuada coordinación intergubernamental e interdependencias, que no se alinean en la operación debido a que unos son obligatorios y otros simplemente normativos, asó se suspende la continuidad y alineamiento.  

Por otra parte surgen inevitablemente tensiones entre las racionalidades técnicas, sociales y políticas en juego, que no son una variable a considerar, sino simplemente son una constante, inevitable la confrontación de intereses económicos entre los grupos sociales de pobladores pobres, desarrolladores habitacionales y los sectores de la población y el gobierno como árbitro del partido, estas tensiones generan vacíos de operatividad, de continuidad que finalmente favorecen a instituciones, organismos en beneficio de reducidos grupos y personas, generalmente de la iniciativa privada y clase política gobernante.  

La aceptación de las normas del mercado por parte de los actores locales promueve un sistema de competencias al margen de las normas jurídicas de la planeación y ejecución, dando como resultado la fuerte contradicción la planeación (visión macro) y la planificación (estrategias y acciones micro del día a día), por estas razones la mayoría de los planes de desarrollo de diferentes escalas se quedan en el “deber ser”, es decir sin operar.  

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El problema no es quién opera, sino cómo opera o deja de operar, no quedando de otra que cada orden de gobierno trabaje con sus propios planes, programas, proyectos, estrategias y líneas de acción, en función de sus propios ritmos y condiciones. La iniciativa privada y grupos políticos reiteradamente saben aprovechar estos vacíos de poder y coordinación, de la aplicación de las leyes y los documentos rectores de la planeación nacional del ordenamiento territorial.  

Cada nuevo instrumento de planeación, se divulga y promociona como el instrumento qué ahora sí resolverá los problemas territoriales, surgen con excesivas expectativas, nuevas norma jurídicas y técnicas que aseguran cambiarán las relaciones de la sociedad, el territorio y el gobierno; por otra parte los recursos económicos para operar los nuevos programas, difícilmente se destinan partidas económicas específicas para su ejecución, así el resultado de los procesos de planeación son bastante incompletos e insatisfactorios.  

Un claro ejemplo de lo señalado es el caso más reciente del Plan Municipal de Desarrollo 2015-2018. Morelia NExT 1.0. elaborado por el Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN) con apoyo de la consultoría Cities Lab de Fundación Metrópoli; este plan muestra la dificultad de las instancias de planeación del Estado y las consultorías que se contratan, para realizar los ejercicios necesarios e interacción con los diversos sectores de la sociedad, para conocer objetivamente las realidades territoriales.  

Sin duda el documento del PMD de Morelia NexT 1.0, es una linda de la planeación de Gran Visión, importante compilación de datos e información social, económica, demográfica y ambiental; espectaculares mapas satelitales, hermosas fotografías, seguramente habrá costado varios miles de pesos o millones. no tengo la menor idea, y…todo ¿para qué?  

Morelia NExT es un instrumento que define la prospectiva a 25 años para la transformación del municipio, el territorio, y la mejora de la relación rural-urbana, económica-social, territorial-ambiental, aprovechando la vocación que tiene el municipio, en fin una gran Visión de Futuro, chocando drásticamente el discurso neoliberal de la planeación del largo plazo con los veritiginosos cambios del corto plazo y incertdumbres duras.  

El plan Morelia NExT es un producto donde la economía y la técnica están involucradas, fue una propuesta política de ordenamiento territorial desde la cual se dice dónde debe crecer la ciudad, que infraestructura y proyectos estratégicos deben implementarse desde el enfoque de la gestión empresarial, propio de la planeación de los gobiernos neoliberales.  

En la tercera y última parte de este trabajo de opinión, abordaré específicamente el Proyecto por ahora del Plan Municipal de Desarrollo Urbano de Morelia 2020-2020, tomando en cuenta 5 condicionantes sobre el futuro de la vida de nuestro país, estado y municipios, etapa de la 4t y la pos-pandémica del COVID-19: 1. El capitalismo neoliberal a escala mundial seguirá vigente; 2. El modelo de urbanización predominante continuará, agravando los negativos fenómenos ya señalados; 3. La planeación del desarrollo con mayores posibilidades de éxito no sólo es un ejercicio de los saberes técnicos y académicos, sino también sociales y políticos; 4. La promoción y construcción de las ciudades no es sólo de la iniciativa privada con sus inversiones, los pobladores pobres también construyen e inciden en la construcción de las urbes; y 5. La Pandemia del COVID-19 nos emplaza a pensar y actuar de otra manera, de tal suerte que tenemos que diseñar nuestras metodologías, herramientas de trabajo y estrategias.