Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 1 de septiembre, 2019.-Suman nueve meses desde que Andrés Manuel López Obrador asumió el cargo de Presidente de México. Es evidente que ha habido cambios en la forma de gobernar. No obstante, en el aspecto macroeconómico los resultados no han sido favorables, pero es entendible porque los grupos más conservadores fueron afectados por la nueva administración y la respuesta no se hizo esperar.

La política obradorista se ha basado en dos ejes fundamentales: la lucha contra la corrupción y el combate a la pobreza. En materia de desarrollo económico hubo un retroceso, a decir de los encargados de este tipo de análisis.

Es engañoso, porque el desarrollo económico casi siempre ha representado beneficios para los grandes empresarios e inversionistas, aunque también refleja caída en la generación de empleos. Hay que subrayar que millones de personas que carecían de casi todo como los minusválidos, estudiantes, desempleados, personas de la tercera edad, madres solteras, han recibido apoyo económico. Lo mismo que campesinos y dueños del bosque.

Es obvio que se requiere desarrollo económico, y una buena señal fue la que dio un grupo de empresarios, encabezados por Carlos Slim, cuando hace unos días se dio el anuncio del acuerdo para trabajar junto con el gobierno de Obrador en materia de energéticos.

En cuanto a la lucha contra la corrupción fue una buena señal lo ocurrido en la lucha contra el huachicol y los negocios turbios en la compra de medicamentos, se puede mencionar también los procesos penales en contra Rosario Robles, ex secretaria de Desarrollo Social y de Emilio Lozoya, ex director de Pemex. Muchos ciudadanos no están conformes porque hay muchos peces gordos que andan libres, sin contar que la gente sencilla se sigue enfrentando a los abusos y extorsiones de quienes portan una placa o están detrás de un escritorio.

En materia de seguridad no ha habido avances porque se trata de un problema muy complejo, con  vicios que llevan más de cinco décadas, arrojando una descomposición social  donde están involucrados los responsables de la procuración y administración de justicia. No es suficiente con cambiar mandos de seguridad ni haber creado una Guardia Nacional. Por eso suman ya más de 20 mil personas asesinadas estos nueve meses.

Es positiva la política de combatir las causas que generan la delincuencia, pero cuando hay tal putrefacción en los sistemas de vida,  la falta de recursos económicos no es el principal motivo por la que miles de jóvenes delinquen.

Hay que reconocer que Obrador está realizando un gran esfuerzo por cambiar el rumbo de México. Si hubiera ganado cualquier otro partido, México ya se hubiera endeudado el país con miles de millones de dólares más; las gasolinas hubieran subido de precio, pero seguramente con un crecimiento económico de 1.8 por ciento. Nuestra nación seguiría cayendo al abismo, en medio de demagogia y mentiras, haciendo más ricos a los más poderosos.

Obrador tiene un enorme reto, sobre todo cuando muchos de sus colaboradores no persiguen el mismo fin que él, y ya están pensando en quién se quedará con Morena y las futuras candidaturas. Son pocos los que están en la misma sintonía que él. El tabasqueño lleva poco tiempo en el poder y ha dado claras muestras de humanismo, sencillez y justicia, lo que no habíamos visto desde hace aproximadamente 60 años.

Hay que darle tiempo pero sobre todo apoyar esta Cuarta Transformación, porque del éxito de esta nueva política depende la mayoría de los mexicanos. Por supuesto que es muy posible retornar a lo de antes, y eso sí sería una verdadera desgracia.