Mario Ensástiga/Noticias y Debate M3

Orígenes del municipio en Roma

Morelia, Mich., 28 de abril, 2019.- Los municipios se originaron en la antigua Roma al expandirse debido a las guerras, fue conquistando, anexando e incorporando territorios bajo su dominio, convirtiéndose en dueña de la cuenca mediterránea. Su estructura hegemónica se llevó a cabo bajo un sistema de alianzas y de situaciones de dependencia de carácter muy diverso, dentro y fuera de la península.

Hablamos del llamado tercer orden de gobierno; o bien el organismo de poder más cercano a la gente.

Los pueblos que combatieron contra los ejércitos romanos sufrían como castigo la pérdida total o parcial de su territorio, quedando reducidos a una situación precaria y miserable en el orden político, en cambio los que se habían mostrado propicios a soportar el yugo romano, se les concedía cierta autonomía en su gobierno interior, o eran asimilados en virtud de privilegios y exenciones a las ciudades romanas, de allí que en la república y en los primeros tiempos del imperio surgieron entre las ciudades provinciales distintos tipos, según su condición jurídica, denominadas: estipendarias, libres, inmunes y confederadas, colonias romanas, colonias latinas y municipios.

El municipio es la comunidad humana que paulatinamente fue incorporándose a Roma durante la república y que en virtud de su conquista o de un tratado de alianza con los romanos perdió su anterior condición de soberana, aunque conservando una autonomía más o menos amplia según la concesión o el tratado suscripto con ésta y que precisamente debido a esta última circunstancia fue de distinto tipo.

También se considera al  municipio como una comunidad a la que se le extendió la ciudadanía romana, y que conservó de su anterior status civetas soberana una mayor o menor autonomía administrativa, debido a que se le respetaron sus costumbres, sus leyes, la organización del culto, el nombramiento de sacerdotes y todo asunto relacionado a lo sacro, la explotación de los bienes de la comunidad y la administración del patrimonio. Por lo tanto se puede decir que gozaba de atribuciones de carácter administrativo, financiero, religioso, etc.

A pesar de esta autonomía Roma imponía a dichas agrupaciones ciertos servicios y prestaciones[1], les cobraba tributo y  además se encargaba de fiscalizar, inspeccionar y vigilar el funcionamiento del gobierno municipal por medio de autoridades romanas.

En España

Quedó sujeta a la dominación del Imperio Romano, por lo que el pueblo español quedo sometido a la influencia romana en todos los aspectos,  a pesar de ello la figura municipal logro sobrevivir a la invasión posterior de los visigodos gracias a su autonomía.

Fue la autonomía municipal durante el proceso de la nueva invasión (reconquista) de los árabes a  España a principios del siglo VIII y el derrumbamiento del reino visigodo, durante los siglos XI y XII los municipios españoles vivieron un periodo de relativa libertad  y autonomía, con cabildos abiertos donde la gente participaba en el nombramiento de autoridades, en las decisiones importantes como el reparto de tierras e ir a la guerra.

De esta forma en la España del siglo XV el municipio fue favorecido por la Corona, con numerosos privilegios, franquicias, estímulos que configuraron el fuero municipal con tal de estimular económica y militarmente a los gobiernos locales para la expulsión de los árabes de la península ibérica.

Sin embargo a finales del siglo XV cuando los reyes católicos lograron expulsar definitivamente a los árabes con la caída de su último bastión en la Ciudad de Granada. “estaban bien atrincherados en el hermoso Palacio de la Alhambra”; los municipios y comunidades empezaron a perder autonomía, pasando a ser meras entidades administrativas dependientes de la Corona de Castilla.

México antes de la llegada de los españoles

El mal llamado descubrimiento de América o mejor dicho el encuentro de dos mundos.

No olvidemos que cada vez hay más evidencias de que los  primeros seres humanos que llegaron a nuestro continente americano se comenta que seguramente fue aproximadamente 14 mil años o incluso al probable primer contacto Europa-América realizado por los vikingos en el siglo X.

Hay testimoniado arqueológicos que muestran asentamientos vikingos en Terranova, de navegantes malayo-polinesios en las costas de América del Sur (cabezas de la Isla de Pascua en Chile, que recientemente descubrieron que tienen cuerpo).

Como quiera que sea el hecho es que el primer registro documentado históricamente de la presencia de habitantes de Europa en nuestro continente es  del 12 de octubre de 1492 por la expedición capitaneada por Cristóbal Colón por mandato de los reyes Isabel y Fernando de Castilla y Aragón, que después de navegar dos meses y nueve días antes cruzaron el Océano Atlántico y llegar a islas del caribe americano, a las Bahamas, “a partir de ahí al regreso de Colón a Europa se rego como pólvora en el viejo mundo que había nuevas tierras con riquezas enormes, cuestión que despertó la ambición por conquistarlas.  “más que descubrimiento de América fue el choque de dos mundos, acá estábamos civilizados, teníamos organización, producción, ciencia y cultura. 

Antes de la llegada de los gachupines a nuestro México

Los primeros asentamientos humanos de lo que hoy es México, dos mil años antes de la conquista, respondían en lo general a los primeros grupos comunales de otras partes del mundo, en otras palabras el municipio primitivo estaba constituido por clan totémico. [2] “cómo veremos ahora”.

Antes de la llegada de los gachupines “gachupines seguramente por gachos”, a estas tierras, existían más de 600 grupos indígenas que se encontraban en distintos grados de desarrollo, hablaban unas 880 lenguas pertenecientes a 15 diferentes familias y muchos grupos más de agricultura sedentaria[3]

En el sureste, entre los años 300 a 900 la Civilización Maya está presente y en auge, sin embargo en el siglo X decayó y desapareció sin claras y contundentes explicaciones hasta ahora.

El jefe o señor entre los mayas era halachunic “verdadero hombre”, ejercía el poder civil y religioso y se auxiliaba de un Consejo, los recaudadores de tributos y gobernantes de ciudades menores, eran los mayas establecieron por primera vez en Mesoamérica un sistema de localidades con administración de obras y servicios con la participación de la población “participación ciudadana pues”, y un sistema de tributación bastante avanzado.

El imperio Azteca o Mexica y los gobiernos locales.

Los Aztecas provenientes de Aztlán en 1300 al noroeste de México, fundan la Ciudad de Tenochtitlan en 1325 en honor de Tencha quien los dirigió hasta la cuenca de México, el imperio Azteca el más grande Mesoamérica existían diversas formas de gobiernos locales, el de los pueblos y comunidades conquistadas, y  el de las ciudades de México, Tenochtitlan, Tacuba y Texcoco que integraban la  Triple Alianza.

Los gobiernos de los pueblos dominados el gobernante local era llamado Tecali o Tlatoani (señor o soberano) que trabajaba en el Tecali o palacio altépetetl (ciudad); en la capital Mexica los gobiernos se dividían en barrios, llamados Calpules con un gobernante llamado Calpules.

En ambos casos los gobernantes tenían como responsabilidad el buen orden del pueblo o barrio, organizar las festividades religiosas, supervisar el trabajo comunitario, vigilar el cultivo de las tierras, así como asignar nuevos terrenos y llevar su registro. “eran chilangos cabrones”, estos gobernantes tenían su gabinete de asesores que llamaban Huehuetoque o Consejo de ancianos. Estas formas de vida local no tenían autonomía total ya que dependían del Imperio Azteca, que les cobraba tributos y hombres para las guerras imperiales.

De cualquier modo estos gobiernos locales eran la base de la propiedad, del trabajo, y en general de la producción. “sin duda los mayas y los Aztecas fueron las sociedades de mayor desarrollo cultural en el territorio mexicano”.


[2] Ochoa Campos Moisés, La Reforma Municipal, Cuarta Edición pág. 32, Editorial Porrúa 1985

[3] Centro Nacional de Desarrollo Municipal (CEDEMUN), Secretaria de Gobernación. Gobierno y Administración Municipal en México, pág. 18, noviembre 1993.