Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 7 de octubre.- Miles de taxistas de casi todo el país se manifestaron para rechazar y pedir la salida de la empresa Uber. Observándolo superficialmente pareciera que tienen razón o que están en su justo derecho.

Pero no es así. Con el paso de las décadas, la mayoría de las organizaciones de transportistas se convirtieron en verdaderas mafias, siempre protegidas y manipuladas por alguna fuerza política. La venta de concesiones se convirtió en una práctica cotidiana y se formaron verdaderos monopolios. Se perdió la filosofía de que un permiso era para el sostén digno de una familia.

En un país en crisis y ante intereses particulares, en estados como Michoacán circulan verdaderas carcachas que ofrecen un servicio de transporte pésimo y costoso como ocurre en esta entidad. Dicen que son demasiados taxis, tal vez no sea cierto, lo que sí podemos asegurar que son parte de la cadena, donde la ciudadanía en general tiene poco dinero para gastar en transporte, y por ende los salarios de los trabajadores del volante (no dueños de taxis) apenas ganan para sobrevivir.

Al menos dos mil 500 taxistas y combis  de la capital michoacana se manifestaron en el centro histórico,  para exigir la salida de la empresa Uber.

A las 10:30 horas, más  de 28 organizaciones gremiales partieron de los estacionamientos del Estadio Morelos para enfilarse al Congreso local, ubicado en el centro histórico para entregar un documento en el que demandan  la salida de Uber, que representa una competencia desleal. La manifestación de los trabajadores del volante es una réplica de lo que ocurrió en la Ciudad de México y otras entidades del país.

La presencia de Uber puede ser cuestionada, pero se ha convertido, en términos generales, en un servicio seguro y digno. Les compete a las autoridades ordenar el monstruo del transporte que formaron los gobiernos del PRI que tanto daño le hizo al país. No es fácil, es muy complicado conciliar tantos intereses.