Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y debate M3

Morelia, Mich., 8 de diciembre, 2019.- Parecía que iba a ser un año  de sequía, de hecho lo fue en estados del centro y norte del país. En Michoacán, un referente de la cantidad de lluvia lo representa el lago de Cuitzeo, que hasta mediados de este año, la parte poniente no rebasaba los 10 centímetros de profundidad.

Era una mala señal, eso significaría que municipios Como Cuitzeo, Chucándiro y Huandacareo,  en los primeros meses de 2020 tendrían una parte del lago totalmente seco, lo que provocaría polvaredas y enfermedades, como ha ocurrido en otros años.

Afortunadamente llovió en meses como octubre y noviembre, y aunque los cultivos de temporal ya se habían perdido, permitió a esa parte de lagos que abarca más de  2 mil kilómetros cuadrados, levantar su nivel de agua en más de 20 centímetros, lo que significa que probablemente no se seque totalmente  esa parte del vaso hasta mediados del año próximo, cuando ya deberán entrar el nuevo periodo de lluvias.

Hace unos ocho meses, desde el Congreso de Michoacán  se lanzó un grito de auxilio para rescatar el lago de Cuitzeo, el segundo más grande de México con una superficie de 4 mil 26 kilómetros cuadrados. Sin embargo, desde hace unos 25 años que periódicamente se seca totalmente al menos el 40 por ciento de su superficie. Además, debido a intereses particulares los productores agropecuarios de la ribera del lago  cada día llevan más toneladas de tierra para ganarle espacio al embalse.

El pasado 5 de abril, en el marco del foro de sustentabilidad ambiental del lago de Cuitzeo hubo propuestas como en otros años, que seguramente no serán cumplidas, lo que significa que la degradación del lago seguirá su curso afectando a municipios como Copándaro, Huandacareo, Chucándiro, Santa Ana Maya y Cuitzeo..

Es grave el deterioro que presenta el lago ya que se han perdido manantiales, especies vegetales y animales; actividades productivas como la pesca, porque el lago  se sigue secando y llenándo de tule y lirio acuático,  porque si bien es cierto que recibe de las lluvias y de ríos y arroyos más de 450 mil millones de metros cúbicos  de agua  al año, se evaporan  poco más de esa cantidad.

Hace una década todavía quedaban unos mil 500 pescadores que apenas si obtenías unos kilos de charales y carpas, pero ahora la cifra se redujo en más de 30 por ciento, porque simplemente no es redituable reconoció la Comisión Estatal de Pesca.

En la comunidad Mariano Escobedo, asentada cerca del lago de Cuitzeo, de este mismo municipio, viven unas 10 mil personas y el 50 por ciento sobrevive de la pesca; otros fabrican artesanías y objetos de tule, el resto sale a trabajar como jornaleros o  empleados en Morelia, ciudad ubicada a unos 50 kilómetros.

Estudios de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, indican que el lago Cuitzeo está condenado a desaparecer porque cada vez llega menos agua de los escurrimientos de las partes altas de Morelia y de la zona montañosa de Zinapécuaro, que también han sido víctimas de la tala inmoderada.

La autopista Morelia-Salamanca cruza el lago, pero una de las estrategias de los funcionarios  ambientalistas de esta carretera inaugurada en enero de 2008, fue  dividir el lago y bloquear la zona oriente de la zona poniente, para evitar que la superficie del área occidental se secara,  como ya venía ocurriendo en la parte de oriente.

La degradación del lago se debe a las descargas de aguas negras que vienen de Morelia y de otras poblaciones a través del río Grande, y aunque hay dos o tres  plantas de tratamiento en la capital del estado y algún otro municipio, la mayoría no funcionan y no son suficientes para limpiar las aguas residuales.

Basta  con realizar  un recorrido para corroborar cómo agricultores, ganaderos y constructores de vivienda han recurrido al relleno de las orillas del lago para ampliar las zonas de cultivo, pastores y urbanismo.