Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 23 de febrero.- Al inicio de la gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador dijimos que el problema de la inseguridad y violencia no acabarán en el corto tiempo, por la sencilla razón   de que hubo décadas de errores gubernamentales que ahondaron con la desigualdad social, además de que manera abierta o velada promovieron  actividades ilícitas.

Lo dijo  con exactitud Obrador: “si no se atienden las causas jamás se acabará con el problema”. Para empezar aun no inicia la nueva estrategia de seguridad; sin contar que los efectos de los programas sociales llevarán años, a lo que habría que agregar que el crimen organizado cuenta con una enorme estructura.

Las cifras de enero de este 2019 no sorprenden a nadie, porque 2 mil 800 homicidios dolosos en enero de este año representan prácticamente lo mismo que en años anteriores. En Michoacán, en este mismo periodo,  suman 112 homicidios dolosos.

A pesar de la crisis de seguridad, lo gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto siguieron la misma estrategia de combate a la delincuencia, lo que dejó un saldo de al menos de 300 mil muertos. En estos 18 años quedó en claro que el quehacer político era para facilitar los grandes negocios, a costa de una creciente desigualdad social.

No se necesita ser muy brillante para entender lo que ha ocurrido en México en las últimas décadas, donde la corrupción ha sido el principal lubricante del sistema. Se han creado enormes fortunas que no logramos conocer por la enorme riqueza que sacada del país. No cuestionamos el dinero bien habido, porque muchas fortunas fueron producto del trabajo e inteligencia. Pero muchas otras no.

El problema de la inseguridad y violencia continuarán durante muchos años más, sobre todo porque los grupos económicamente poderosos pretenden convencernos que anteriormente estábamos mejor con  políticos saqueadores. Ni hablar, la historia se repite, es parte de la condición humana.