Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Zirahuén, Mich., 10 de marzo, 2019.-Hay enojo, impotencia y frustración por la forma en que los gobiernos federales, estatales y municipales dejaron de asumir su rectoría para convertirse  en cómplices de quienes han destrozado miles y miles de hectáreas de bosque para sembrar aguacate, todo porque es un producto con  grandes oportunidades de mercado y enormes ganancias.

Zirahuén era el lago más sustentable de Michoacán y de muchas otras partes del país, ahora se encuentra con serios problemas de contaminación: está invadido de  químicos, así como de algas, las cuales han cambiado la tonalidad de sus aguas, de  una azul casi marino se están convirtiendo en  un verde lima que acumula residuos  y una especie de polvos sobre todo en las orillas de la laguna.

A plena luz del día están talando árboles y son totalmente visibles los recientes cultivos del llamado “oro verde”. Hay descontento de muchas familias de Zirahuén porque está viendo cómo están acabando con este centro turístico que siempre ha estado relacionado con la ecología. Hace apenas unos año era placentero contemplar los busques de las partes altas que rodean al lago, pero sobre todo el color  azul profundo de sus aguas.

Zirahuén pertenece al municipio de Salvador Escalante, y en esa región como en los municipios vecinos de Ario de Rosales y Pátzcuaro también son arrasados los bosques para el cultivo de aguacate, que poco a poco se expanden por las laderas que alguna vez fueron de enorme riqueza forestal.

Desde hace unas dos décadas los comuneros comenzaron a vender sus tierras cubiertas de bosque, ubicadas en los cerros que rodean el lago, donde ahora hay unas 10 mil hectáreas sembradas de aguacate (la mayoría en los cinco años recientes), a las que le aplican químicos, y en tiempo de lluvia esos residuos bajan y contaminan las aguas del lago.

Hace unos 20 años nuestros padres y abuelos malvendieron sus predios cubiertos de pinos y de otras especies, no faltó quien cambiara su tierra por una camioneta, porque según ellos, los árboles no servían de nada en el cerro, narró José Nicolás Gómez, empleado de un centro turístico de Zirahuén. Recientemente los predios forestales se cotizaron más alto, y personas que nunca habían visto 500 mil pesos juntos, se les hizo fácil deshacerse de sus bosques, explicó Gómez cuya familia también vendió sus terrenos.

En el cerro Los Lobos hay unas mil hectáreas de aguacate, señaló Nicolás, esas casitas pequeñas que se ven en la parte alta son bodegas, donde los productores de aguacate guardan herramientas, vehículos y equipo, porque hasta ese lugar abrieron caminos.

Al realizar un recorrido por la ribera del lago, sólo en algunas partes hay arbolado. Hay un enorme predio con pino seco (no sabemos qué hicieron para lograrlo) el que ya comenzaron a talar.

De Santa Clara del Cobre y de Opopeo, a unos 15 kilómetros del lago, nace el río El Silencio, con agua limpia y transparente; sin embargo ahí descargan los desechos de estas dos poblaciones, que acarrean químicos y restos de cobre (de los talleres de cobre martillado) que se depositan en las aguas del Zirahuén.

El investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Alberto Gómez Tagle, afirmó que el lago Zirahuén requiere de atención inmediata, pues en sus aguas hay fósforo y otros metales, a causa de los productos químicos que se utilizan en la actividad agropecuaria, y el cambio de uso de suelo, para el cultivo de aguacate.

En meses recientes, indicó que la contaminación del lago puede causar problemas de salud por la producción de algas. Dijo que a partir de 2013 inició un deterioro grave, pues fue precisamente cuando comenzaron a proliferar las huertas de aguacate y a derribar cientos de hectáreas de bosque. En 20 años hay más de mil 600 por ciento de huertas de aguacate.

¿Qué tendrá que ocurrir parta que intervengan las autoridades ambientales”. No basta con la clausura de 300 ó 400 hectáreas de aguacate, porque eso solo representa simulación. (Con información del diario La Jornada)