Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 12 de febrero, 2019.- Este día, Joaquín Guzmán Loera, El Chapo,  fue declarado culpable por los delitos  contra la salud, narcotráfico y lavado de dinero, en un tribunal federal en Brooklyn, Nueva York, por lo que fue condenado a cadena perpetua.

Tal vez le salió barato después de todos los crímenes que se le imputan y que tal vez no sean probados. Lo extraño de nuestro México, es que la principal afrenta la recibieron los mexicanos, y fue una corte extranjera la que lo condenó. Tal vez fue lo correcto, después de todo  en nuestro país había escapado dos veces  de penales de “alta seguridad”.

En 2011 y 2012, El Chapo apareció en la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo, con aproximadamente mil millones de dólares. No obstante, en 2017 el gobierno de Estados Unidos investigó sobre la fortuna del famoso criminal y no encontró ni un clavo.

El Chapo es el criminal más famoso del mundo de esta época. De hecho se ha convertido en un mito, incluso la serie televisiva sobre sui vida ha sido todo un éxito. Oriundo de Sinaloa, de origen pobre se convirtió  a muy temprana edad en criminal. Tuvo una carrera ascendente  en el mundo delictivo,  y a decir de mucho, enriqueció  a decenas de funcionarios públicos de todos los niveles.

Joaquín Loera es un símbolo de la corrupción y la astucia. Logró evadir  a la justicia durante años, incluso sin necesidad de esconderse. Tuvo aventuras amorosas con mujeres hermosas. Participó en enfrentamiento en contra de grupos criminales contrarios y cuerpos de seguridad de los tres órdenes de gobierno.

Seguramente se convertirá en leyenda por ser el criminal más buscado en todo el planeta. Aunque hay quienes piensan que supuestamente los que más lo perseguían, eran también sus protectores. Pero, ¿dónde quedó tanto dinero? Posiblemente lo repartió, o como ha ocurrido  con otros capos, nunca tuvieron tanta riqueza, sino fueron otros de más arriba los que en verdad se enriquecieron. No lo sabemos, y quizá nunca lo sepamos.