Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 4 de febrero, 2019.- Hace unos días se dio a conocer que la nueva imagen de la compañía de tecnología china Lenovo es Yalitza Aparicio, la actriz mexicana nominada al Óscar por su papel protagónico en Roma. Dicha campaña se lanzó bajo con el hashtag #MujeresLenovo, pero de inmediato surgió una controversia pues la imagen de Yalitza aparece retocada, aclarando el tono de su piel.  Aquí en este texto van algunas repercusiones de esto

.Si pensamos más allá de una industria del marketing que construye narrativas visuales con el objetivo del consumo y, por eso recurre a lo que tiene a la mano para poder mostrar lo que quiere, en los códigos que demanda el mercado: el mandato de la “blanquitud”. Más bien me concentro en la contradicción que podría representar esto con las narrativas que hasta ahora le han dado un lugar privilegiado a la protagonista de Roma.

Recordemos que toda la pauta en medios y en la opinión pública para publicitar la película de Cuarón se centró en la actriz de origen ñuu savi (aunque ella no se reivindique como tal sino que sólo advierta etiquetas indentitarias como “oaxaqueña” o “mixteca”). Este relato que la logró posicionar de manera tan exitosa se ancló en el imaginario social que celebra la vertiginosa historia de éxito de una mujer de origen “indígena” (con todos los estereotipos que esto acarrea, sobre todos los de autenticidad), una suerte de pretensión de mostrar que una mujer humilde pero que se esfuerza tiene todo para comerse el mundo a mordidas, cual totopo. 

La frase que acompaña esta campaña publicitaria de la línea de computadoras portátiles llamadas Yoga, dice: “muestra la personalidad y talento de cada una de ellas y resalta a la mujer actual”.

Por eso resulta una contradicción en el marketing de Lenovo que rompe con esta “naturalidad” de la personalidad en el imaginario de la mujer con esta diferencia cultural, a partir de mostrar un rostro más claro de lo que sabemos que es el color de su piel, moreno como mujer “indígena” (disculpen el estereotipo). Pero como toda contradicción aparecen signos controvertidos. Pues más de un usuario en redes sociales al observar la imagen de la campaña, hicieron evidente el contraste entre el color blanqueado del  rostro de Yalitza con el tono moreno de sus dedos que sostienen una de las portátiles.

Sin duda lo anterior es una muestra más de racismo global. Un desprecio por el color moreno que no tiene cabida al promocionar tecnología o cualquier otro producto de consumo, pero también es un ejemplo de contradicción, de la cual nadie está exento.