Redacción/Noticias y Debate M3

CDMX, 5 de diciembre, 2019.- Hace siete meses, el presidente Andrés Manuel López Obrador encabezó el inicio de  estudios y trabajos preliminares para la construcción del Aeropuerto  General Felipe Ángeles. Sin embargo debido a la ola de amparos por parte de los grupos de poder económico la obra se retrasó mucho más de lo esperado.

Es un proyecto fundamental que resolverá el problema  de la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y  será ejemplo de cómo puede llevarse a cabo una política racional,  austera y honesta, necesaria como forma de vida y de gobierno en  nuestro país, eso dijo Obrador.

Reiteró que construir en Texcoco hubiera significado cerrar el AICM y  Santa Lucía, que es estratégico para la atención a la población en  casos de desastre y la aplicación del Plan DN-III-E.

A diferencia de ello, sostuvo que con el Aeropuerto General Felipe  Ángeles se conservará el actual Aeropuerto Benito Juárez y se  construirán dos pistas nuevas para la aviación civil en Santa Lucía,  más la militar, lo que resultará en cinco pistas en total.

“Nos ahorraremos, cuando menos, cien mil millones de pesos.  Terminaremos esta obra en 2021. Estaremos inaugurando la primera etapa  en ese año”, puntualizó. Recordó que la ejecución de la obra estará a cargo de la Secretaría de  la Defensa Nacional a la que se refirió como la institución de las  instituciones.

“Con los ingenieros del Ejército llevaremos a cabo la construcción del  aeropuerto y estamos seguros de que se cumplirá en tiempo y forma,  inauguraremos el aeropuerto en 2021 y no se ampliará el presupuesto  estimado originalmente como se acostumbraba”, apuntó.

El Aeropuerto General Felipe Ángeles cubrirá las necesidades del  transporte aéreo nacional e internacional; podrá recibir aviación de  carga y general; contará con todos los estándares de seguridad y  sistemas de navegación modernos; operará las 24 horas, y tendrá  capacidad de recibir 20 millones de pasajeros en su primera etapa.

No se perderá ni disminuirá la vocación estratégica de la Base Aérea  Militar de Santa Lucía. Mantendrá su capacidad operativa y logística  para el desarrollo de las operaciones militares con el propósito de  que el gobierno pueda responder oportunamente a las emergencias y  necesidades nacionales de toda índole, como la aplicación del Plan  DN-III, protección de instalaciones estratégicas, incendios  forestales, entre otros.

Es obvio que los grupos empresariales involucrados con la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México están molestos porque quería llevar a cabo un enorme negocio financiado con recursos públicos, porque no solo se trataba de un aeropuerto sino de miles de negocios más. Hubiera estado bien que lo llevaran a cabo, pero habría daño ecológico, pero también daño al patrimonio nacional que ha sido devastado durante décadas.