Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 13 de octubre, 2019.- Ayer sábado, 12 de octubre, no sólo se cumplió la fecha que representa la invasión y el despojo colonial, sino que se actualiza en la rueda de los tiempos. Pues también es el día en que se incrementó la violencia estatal en Ecuador contra la rebeldía de los pueblos, pero al mismo tiempo es la fecha emblemática del surgimiento de la organización más vigorosa en aquel país, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE). 

En este país, ubicado en el sur de América,  el movimiento de naciones originarias fue organizada a nivel nacional con la CONAIE en 1986. Sin embargo, este movimiento encontrará su legitimidad durante las jornadas del Encuentro Continental de Pueblos Indios y la Campaña de 500 años de Resistencia Indígena y Popular en Quito y en Bogotá, realizadas respectivamente, en la transición a la década de los noventa, en el marco de los 500 años de la invasión europea.  

Por eso se puede entender que la rabia y la indignación mostrada en los últimos días es los territorios ecuatorianos no sólo es a partir del “paquetazo” de las medidas neoliberales, sino que ya está instalada en memoria de los pueblos.  

Por tal motivo, no sólo en fotografías y videos en redes sociales, que rompen el cerco mediático, se ven las acciones militares y policiales, supuestamente justificadas por la procuración de la seguridad y en contra del vandalismo y los saqueos, sino que también se observan imágenes de la solidaridad y la fuerza comunitaria.

Así somos testigos de que la comunidad se crea en el movimiento a través de poner el cuerpo individual, pero al mismo tiempo el cuerpo comunitario en la protesta callejera. Y que no es un cuerpo único, sino que es múltiple, pues no sólo está integrado por las naciones originarias, sino que aglutina a sectores mestizos y populares en los centros urbanos. 

En este sentido, la digna rabia que se moviliza y se oponen tajantemente al denominado “paquetazo”. Medida que forma parte de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener créditos por 4 mil 209 millones de dólares a cambio de reducir el déficit fiscal. Esta fórmula también tiene el objetivo de recortar el gasto público y aumentar la recaudación.

 Pero eso no sólo es más que una medida neoliberal, porque es una extensión y una profundización de un modelo del extractivismo depredador, racista y hetero-normativo que desde hace más de 500 años se ha impuesto en nuestros territorios.  

¿En México nos podemos reflejar en el espejo de la digna rebeldía de las naciones originarias del Ecuador?