Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 24 de mayo, 2019.- Recuerdo bien a don Ausencio Chávez Hernández. Se desempeñaba como secretario de gobierno  en la administración del doctor  Genovevo Figueroa Zamudio. Fue por 1990, aproximadamente, cuando fue a supervisar la obra de construcción del Cereso “David Franco Rodríguez”, mejor conocido como Mil Cumbres.

Varios reporteros, encabezados por el director de prensa del gobierno estatal, Armando Palomino, llegamos en una camioneta  a la casa de don Ausencio. Cuando abrió la puerta  nos sorprendió que vestía ropa deportiva. Se dirigió a nosotros y nos dijo: “síganme muchachos”.

Era por el rumbo de Camelinas, y el Cereso en construcción estaba a 12 kilómetros de Morelia. El secretario de gobierno comenzó a trotar. Volteó a vernos y nos dijo: “dejen   ahí la camioneta no la vamos a ocupar”.

Lo peor de todo es que la mayoría de nosotros traía una cruda marca ACME. Nos vimos a la cara y comenzamos a sudar antes de comenzar a correr. No habíamos de haber trotado ni 300 metros cuando ya echábamos los hígados. Afortunadamente el chofer de Palomino nos siguió a distancia.

No habíamos avanzado siquiera dos kilómetros cuando perdimos de vista a don Ausencio. Estaba perfectamente en condición física a sus poco más de 50 años. Nosotros ni pal perro. Nos alcanzó la camioneta y nos subimos. Nos fuimos al pasito para dejar que llegara primero don Ausencio.

–¿Qué les pasó muchachos, ya no los vi? Nos preguntó.

–Nada señor secretario, lo que pasa es que veníamos al pasito.

–Mmm, ¿cómo no?, respondió.

En 1993, cuando era gobernador don Ausencio, en Casa de Gobierno de organizaron algunos encuentros de futbol. También jugó con nosotros; siempre mostrando su buena condición física. Fue en una celebración del Día de la libertad de expresión. Siempre lo relacioné con la salud y el deporte.

Creí que don Ausencio viviría muchos años más que nosotros. No fue así. Falleció esta madrugada a los 78 años de edad. Descanse en paz.