Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 14 de enero, 2019.- Este año de 2019 que apenas inicia augura un escenario de lucha por diferentes flancos. Y el ámbito simbólico es uno de ellos. Escenario donde se confrontaran signos e iconos que quizás también se libren en otras situaciones o en otros contextos. Aquí demos cuenta de una de estas luchas simbólicas.

El Estado mexicano ha  declarado al 2019 como “Año del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata”. Dato no menor si consideramos que hasta ahora los zapatistas son el único movimiento político/social que está cuestionando el actual del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, desde aquella referencia discursiva a la que tanto apela: el pueblo.

Los zapatistas a las primeras horas del 1 de enero, a través de un acto político que inició con un despliegue militar, dieron su palabra. Fue una crítica contundente en torno a las iniciativas del gobierno encabezado al que señalaron como “tramposo”, “mañoso” y “loco”. Si bien AMLO no quiso polemizar directamente con los zapatistas, si recurrió a una estrategia para administrar y capitalizar los sentido simbólicos que puede evocar el término “zapatista”, invitando a familiares del “Caudillo del Sur” en su conferencia mañanera.

Aunque el este acto tenía también el objetivo de cerrar filas con el Presidente, a partir de la legitimación directa otorgado por el nieto de Zapata que subrayó “somos millones contra unos pocos miserables”. Sin embargo, se dieron unas cuentas contradicciones dignas de resaltar en el discurso de Jorge Zapata.

Por un lado, en el mismo acto el descendiente recordó la anécdota, devenida ya en mito, de cómo Emiliano Zapata rechazó en su momento la silla presidencial, tan anhelada por el actual presidente. “Y te recordamos por tu generosidad al rechazo de sentarte en la silla presidencial que te propuso el general Francisco Villa y que le contestaste: yo no me puedo sentar en esa silla porque está embrujada y el que se sienta allí pierde la razón”.  

Un día después pero ahora en un evento en Morelos, hubo otro “altercado”. Pues ahora, el mismo nieto le pidió a AMLO que se comprometiera a cancelar la termoeléctrica de Huexca, obra a la que se oponen algunas comunidades de la entidad. “Por ahí hay gente que me reclama, porque en la reunión pasada con el señor presidente de México no comenté lo de la termoeléctrica. Ese tema lo guardé para tratarlo aquí, delante de todo el campesinado de Ayala”, explicó Jorge Zapata.

Esto dos “raspones” por parte del nieto de Zapata se vincula con el discurso crítico del zapatismo chiapaneco. Pues también cuestiona la figura presidencial y la implementación de los calificados como “megaproyectos de muerte” que destruyen los territorios. La lucha ha iniciado.