Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 27 de agosto, 2020.- Los ojos de la CIA en Tlatelolco es un interesante artículo de periodismo de investigación publicado por Jefferson Morley en donde se detalla que los ex presidentes de México Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría no sólo fueron informantes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), sino que, al parecer, dieron información engañosa a esa agencia sobre la matanza de Tlatelolco en 1968.  

En estos documentos del gobierno de Estados Unidos desclasificados, y entrevistas, arrojan una nueva luz sobre lo que la CIA sabía -y no sabía- sobre los terribles acontecimientos de 1968 en la Ciudad de México. Winston Scott, el principal hombre de la CIA en esa época en México, era un estadounidense de 59 años, que operaba desde la embajada de Estados Unidos en Reforma.  

Los documentos de la CIA, ahora disponibles en los Archivos Nacionales en Washington, muestran que Scott se basó en su amistad con el presidente Gustavo Díaz Ordaz, el entonces secretario de Gobernación, Luis Echeverría, y otros altos funcionarios para informar a Washington sobre el movimiento estudiantil, cuyas demandas desafiaban el monopolio gubernamental del poder.  

Los documentos, exponen que, entre 1956 y 1969, Scott reclutó en los niveles más altos del gobierno mexicano a un total de 12 agentes. Sus informantes incluyeron a dos presidentes de México, y a dos hombres que posteriormente fueron enjuiciados por crímenes de guerra. El nombre codificado de la CIA para la red de espías de Scott era LITEMPO.  

Las letras LI representaban el código de la Agencia para las operaciones en México; TEMPO era el término dado por Scott a un programa que, en palabras de una historia secreta de la Agencia, era “una productiva y efectiva relación entre la CIA y un selecto grupo de altos funcionarios en México”. Iniciada en 1960, LITEMPO sirvió como “un canal extraoficial para el intercambio de información política selecta y sensible que cada gobierno deseaba obtener, el uno del otro, pero no a través de intercambios de protocolo público”.  

En los archivos de la CIA, los agentes de Scott eran identificados con números específicos. LITEMPO-1, por ejemplo, era un hombre llamado Emilio Bolaños, sobrino de Gustavo Díaz Ordaz, secretario de Gobernación y presidente en los años 60. Díaz Ordaz era LITEMPO-2. Como su predecesor en los Pinos Adolfo López Mateos, era amigo personal de Scott.  

En una revisión del programa de LITEMPO de 1964, el jefe de Scott en Washington criticaba que “se les paga demasiado a los agentes y sus actividades no eran debidamente reportadas”. Scott ignoraba estos reclamos. Frecuentemente se encontraba con sus agentes, a los que llamaba LITEMPOs, y reportaba a Washington sobre sus contactos.  

En octubre de 1963, le dio a LITEMPO-1, es decir a Bolaños, un “regalo personal” de mil piezas de munición automática de Colt .223 para ser entregados a Díaz Ordaz. En su reporte mensual al cuartel general de la CIA, comentó a sus superiores que en 1964, “cuando LITEMPO-2 [es decir Díaz Ordaz] se convierta en candidato presidencial, se podrían requerir cambios al programa de LITEMPO”.  

Scott también cultivó una relación con Fernando Gutiérrez Barrios, quien era conocido como LITEMPO-4, en la Dirección Federal de Seguridad (DFS). Scott conocía a “El Pollo” por lo menos desde 1960. Fernando Gutiérrez Barrios asistió a Scott en los días de pánico posteriores al asesinato del presidente John F. Kennedy, en noviembre de 1963, al interrogar a mexicanos que habían tenido contacto con el acusado como asesino, Lee Harvey Oswald.