Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 11 de enero, 2019.- En el año que acaba de concluir, la producción de aguacate creció 20 por ciento más en comparación con 2017, informó la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroalimentario (Sedrua). Es decir, dueños del bosque y productores de llamado “oro verde”, destruyeron al menos  20 mil hectáreas de origen forestal.

En   2017 la producción de aguacate  superó el millón de toneladas, lo que implica que se cosecharon 200 mil toneladas más. La producción de aguacate en la entidad representa 87 por ciento de la producción nacional, seguido de Jalisco y Estado de México, que en su conjunto produjeron siete por ciento.

En Michoacán 120 mil hectáreas cultivadas de aguacate están regularizadas por las autoridades ambientales, pero unas 50 mil hectáreas más no cuentan con la autorización oficial, según la Secretaría del Medio Ambiente local.

En los últimos 20 años no se ha otorgado ningún permiso de cambio de uso de suelo para aguacate por parte de la Semarnat. Se estima que por plagas, tala clandestina, incendios forestales, y cambio de uso de suelo se han perdido aproximadamente un millón de hectáreas de bosques y zonas arboladas.


En 1930, en Michoacán había sembradas unas dos mil hectáreas de aguacate; en 1970 eran 20 mil; en 2000 se elevó a 100 mil; en 2010 a 151 mil, y según la Secretaría de Economía federal   se estima que actualmente  al menos son 165 mil hectáreas.

Según la delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en los últimos tres años en Michoacán han sido intervenidas más de mil hectáreas de huertas de aguacates, lo que implica más de 169 procedimientos en materia de cambio de uso de suelo, por huertas de aguacate en todo Michoacán.

La franja aguacatera se ha ido extendiendo a tal grado que este fruto se cultiva en 53 de los 113 municipios del estado, y presenta graves problemas ambientales en municipios como Ario de Rosales, Salvador Escalante, Ziracuaretiro, Zitácuaro, entre otros.

Sin duda la producción de aguacate es toda una contradicción, por un lado se general miles de empleos y se obtienen miles de millones de dólares, pero por otro lado, han sido destruidas miles de hectáreas de bosque para sembrar aguacate que absorbe enormes cantidades de agua, mientras que la  deforestación acaba con los mantos friáticos, y todo lo que tiene que ver con producción de agua.

En los últimos 15 años se han escuchado muchos discursos en torno a la protección de los bosques, pero la realidad es que seguimos destruyendo todo lo que produce vida. Hablamos de casi medio millón de hectáreas que se han destruido no solo para sembrar aguacate, sino también se ha cambiado el uso de suelo para la siembra de maíz y frijol;  para crear pastizales y construir viviendas.

En verdad que es una pena observar miles de hectáreas de aguacate, donde antes existían bosques frondosos como en la zona del lago de Zirahuén, que ha sido devastada para obtener “oro verde”. No queremos entender, pero estamos atentando contra la vida de las futuras generaciones, ya no muy distantes.